La intervención, que tenía un costo cercano a $40.000 millones y cuyo contrato ya estaba firmado, finalmente no se ejecutará. El proyecto no alcanzó a tener acta de inicio y ahora esos recursos son necesarios para enfrentar el impacto financiero que dejó el sismo en Manizales.
El terremoto del pasado 10 de agosto terminó cambiando los planes de inversión de Manizales y una de las primeras grandes obras que quedó en el camino es la intervención de la avenida Kevin Ángel. El alcalde Jorge Eduardo Rojas confirmó que el proyecto, aunque tenía contrato firmado, no alcanzó a iniciar y finalmente no se realizará.

La obra estaba estimada en cerca de $40.000 millones, una cifra que hoy coincide con el desfase que enfrenta el municipio en sus ingresos después del terremoto. Según explicó el alcalde, la emergencia provocó una reducción importante en el recaudo y mantener el equilibrio de las finanzas se convirtió en una prioridad para poder atender la reconstrucción.
Rojas reconoció que se trata de una decisión difícil porque era, según sus propias palabras, “la obra que más me gusta, la que yo más quería hacer”. Sin embargo, explicó que, al no tener acta de inicio, la administración está buscando el mecanismo legal para no ejecutarla y, al mismo tiempo, llegar a un acuerdo con el contratista respetando los derechos que tenga dentro del contrato.
La decisión llega en momentos en que Manizales acaba de poner en marcha un plan de reconstrucción respaldado por $220.000 millones aprobados por el Concejo, destinados a atender viviendas afectadas, demoliciones, subsidios de mejoramiento y vivienda nueva, banco de materiales, comerciantes e infraestructura. El alcalde señaló que no se trata de frenar las demás obras, que ya están contratadas y en ejecución, sino de hacer un ajuste puntual ante la nueva realidad económica de la ciudad.
La avenida Kevin Ángel queda así aplazada, sin una nueva fecha definida para su ejecución. El proyecto tendrá que esperar mientras Manizales concentra recursos en reparar los daños que dejó el terremoto y recuperar su capacidad financiera. Una obra que estaba llamada a convertirse en una de las principales apuestas de infraestructura de la actual administración terminó siendo una de las primeras víctimas económicas de la emergencia.




