Después del terremoto, las vacunas se convirtieron en otra herramienta para proteger a las comunidades afectadas y a quienes han estado en primera línea ayudando en la emergencia. El Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) de la Dirección Territorial de Salud de Caldas puso en marcha jornadas especiales, coordinadas con las alcaldías, para identificar las necesidades de cada municipio y llegar tanto a los damnificados como a las personas que participaron en las labores de búsqueda, rescate y remoción de escombros.
La estrategia busca prevenir enfermedades y atender los riesgos propios de las condiciones que dejó la emergencia. Por eso, se priorizó la aplicación de influenza para prevenir enfermedades respiratorias y tétanos, especialmente por la posibilidad de sufrir heridas durante la remoción de escombros. También se incluyeron vacunas contra sarampión y rubéola, teniendo en cuenta la alerta que permanece vigente en el país, y contra la fiebre amarilla, debido al riesgo que continúa presente en el departamento.
La idea es que, mientras avanzan las labores de recuperación, también se mantenga la salud de quienes resultaron afectados y de quienes están ayudando a levantar nuevamente los territorios. Desde la DTSC señalaron que la vacunación hace parte de las acciones que se activaron desde el primer momento de la emergencia para reducir riesgos y evitar que al terremoto se sumen nuevos problemas de salud pública.





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