En la noche de su cumpleaños, el delantero volvió a celebrar con la camiseta del Once Caldas, como lo ha hecho durante los últimos cuatro años desde su regreso a Manizales en 2022.
«Para mí fue un día muy especial. Cumplí un año más de vida, estoy haciendo más historia, y creo que esto es fruto del trabajo del grupo que tenemos», dijo el goleador, todavía emocionado después de la victoria. Su celebración no fue solamente por haber encontrado la red, sino por haber contribuido a una noche que el equipo necesitaba con urgencia después de la derrota ante el Deportivo Cali.

El gol llegó y tuvo la firma de la experiencia. Dayro recibió el balón en el área, leyó anticipadamente el movimiento de la defensa y, con un recurso de taco, sorprendió al arquero y puso adelante al conjunto blanco. Un gol de intuición, pero también de los miles de partidos acumulados en su carrera futbolística.
«Eso es fruto de la experiencia. Uno tiene que tomar decisiones en una fracción de segundo. Vi que Cuesta venía de atrás y pensé que podía pegarle arriba o rastrera. Entonces decidí hacer el taco y salió un bonito gol», explicó Moreno, quien además reconoció el trabajo colectivo detrás de la anotación.
Para el delantero, la victoria ante Tolima representó mucho más que una jornada feliz en lo personal. Fue la confirmación de que el grupo sigue unido y convencido de sus objetivos. «Aquí somos una familia. Todos vamos para el mismo lado, porque estamos defendiendo un escudo y una institución grande como el Once Caldas», manifestó.
Dayro destacó la competencia interna y el momento de otros delanteros, entre ellos Jeffrey Zapata. Aunque durante parte del semestre no ha tenido la continuidad esperada, asegura que su compromiso permanece intacto: «Aquí entrenamos los 30 con la ilusión de ponérsela difícil al profesor. Él es quien toma las decisiones y nosotros tenemos que trabajar al ciento por ciento».
El goleador reconoció que el fútbol también tiene sus contradicciones. Frente al Cali, el Once Caldas generó numerosas oportunidades y no pudo convertir; ante Tolima, tuvo menos ocasiones y consiguió la victoria. «Eso es lo lindo del fútbol. No todos los rivales juegan igual y cada partido exige una estrategia diferente», señaló.
Con la camiseta blanca, Dayro Moreno continúa escribiendo una historia que comenzó cuando llegó a Manizales siendo apenas un niño de 12 años. Aunque nació en Tolima y reconoce su vínculo con esa tierra, su presente y su corazón futbolístico están en el Once Caldas: «Soy hincha del Once Caldas, amo esta institución y amo esta ciudad que me acogió desde pequeño».
Aquella noche terminó con tres puntos, un golazo y un cumpleaños inolvidable. Dayro, fiel a su historia, volvió a aparecer cuando el equipo más lo necesitaba. Y mientras celebraba un año más de vida, también confirmó que todavía tiene fútbol, goles y alegría para rato, o por lo menos hasta que llegue su gol 400.




