Manizales abrió nuevamente sus puertas al teatro con el inicio de la 58.ª edición del Festival Internacional de Teatro, una de las principales citas culturales de la ciudad, que hasta el próximo 4 de octubre reunirá a artistas, ciudadanos y visitantes en torno a las artes escénicas. Salas, parques, calles y diferentes espacios públicos hacen parte de una programación que busca que el teatro no se quede únicamente en los escenarios tradicionales, sino que llegue a públicos de todas las edades.
La presente edición cuenta con 30 agrupaciones, entre ellas 12 internacionales, 13 nacionales y cinco locales. Artistas provenientes de Brasil, España, Portugal, México, Argentina, Uruguay y República Dominicana hacen parte de una programación que convierte a Manizales en punto de encuentro para distintas miradas y lenguajes del teatro. A ellos se suman las compañías colombianas y los grupos de la ciudad, que encuentran en el Festival un espacio para mostrar sus propuestas ante públicos locales y visitantes.

Uno de los aspectos que caracteriza esta versión es precisamente la presencia del teatro en los espacios abiertos. Las calles y parques se transforman en escenarios para espectáculos que permiten al público encontrarse con las artes escénicas de una manera diferente, mientras las salas reciben a quienes buscan propuestas teatrales de diversos formatos y procedencias. La ciudad se convierte durante estos días en parte de la escenografía y en protagonista de una fiesta que hace de la cultura un espacio de encuentro.
El Festival en esta oportunidad amplió su radio de acción más allá de Manizales y lleva algunas de sus actividades a Anserma, Neira y Chinchiná, así como a Armenia y Dosquebradas. Esta presencia regional permite acercar las artes escénicas a nuevos públicos y generar conexiones entre municipios y ciudades del Eje Cafetero, alrededor de una celebración que tiene en Manizales su principal escenario.
Durante estos días, manizaleños, caldenses y visitantes ocupan teatros, parques y calles para encontrarse con historias, personajes, música, movimiento y diferentes formas de interpretar la realidad. El Festival se convierte también en una oportunidad para que la ciudad reciba artistas de Colombia y otros países, fortaleciendo su vocación cultural y su capacidad para convocar visitantes alrededor de una programación que trasciende las fronteras locales.
Manizales por estos días seguirá viviendo una fiesta que hace parte de su identidad y que, después de 58 ediciones, mantiene al teatro como uno de sus grandes puntos de encuentro. Las artes escénicas vuelven a ocupar la ciudad para provocar emociones, generar reflexión y demostrar que la cultura también tiene la capacidad de reunir a una comunidad alrededor de sus historias.




