La Institución Educativa Rural Miguel Antonio Caro, ubicado en la vereda Cuchilla del Salado en Manizales, continúa fortaleciendo su apuesta por la formación artística a través del grupo musical “Sonidos que Transforman”, un proyecto que reúne a 70 estudiantes y que se ha convertido en un espacio de crecimiento personal, descubrimiento de talentos y construcción de comunidad.
Bajo la dirección de los docentes Genaro López Cardona (grupo musical) y Norberto Ríos Gómez (coro), este proceso integra instrumentos de viento, percusión, guitarra, bajo eléctrico y canto, en un modelo pedagógico que entiende la música como una herramienta para educar, inspirar y acompañar a los estudiantes en su desarrollo integral.


Genaro y Norberto, líderes del proceso musical
Los estudiantes cuentan su experiencia

Matías Gallego Muñoz, saxofonista, llegó al grupo por invitación de los profesores. Lleva un año vinculado y afirma que la música se volvió parte esencial de su vida:
“Con mis compañeros hacemos un gran equipo para las presentaciones.”
Juan José Bedoya, quien interpreta el bajo eléctrico, resalta el impacto formativo del proyecto:
“No solo se trata de estudiar, aquí aprendemos valores, respeto y a ser mejores personas, dentro del grupo y en la comunidad.”

Para Samuel Esteban Agudelo, músico de saxofón y guitarra, participar en el grupo ha sido una oportunidad para crecer:
“Nos ayuda a relajarnos, a enfocarnos y a descubrir nuevas habilidades. El apoyo del grupo permite avanzar poco a poco.”

Angely Johanna Morales González, estudiante de sexto y cantante, destaca el poder emocional de la música:
“Aquí descubrimos nuestros talentos. A veces no expresamos cosas bonitas, pero al cantar uno se libera. Llevo dos años y me encanta.”

En el coro se destaca Dana Gisel Chica Zapata, solista, quien encontró este camino gracias a su experiencia previa en agrupaciones vocales:
“Llegué al colegio este año y los profesores notaron mi talento para cantar.”
Música que educa y transforma
Para Genaro López Cardona, director del grupo musical, el proyecto es posible gracias a la articulación con la Fundación Hope, la gestión institucional y el esfuerzo continuo por fortalecer la dotación:
“Hemos conseguido instrumentos de viento, acústicos, eléctricos y de percusión. Ahora trabajamos para obtener equipos de sonido. Este proyecto ofrece una oportunidad única que no está en todos los colegios.”
Destaca que el proceso de selección de estudiantes requiere sensibilidad y búsqueda constante:
“No es fácil, pero el colegio nos permite explorar talentos y desarrollarlos por medio de la música.”

Por su parte, Norberto Ríos Gómez, director del coro, subraya el impacto del arte en la educación:
“Cuando se vive el arte, se ve cómo cambia la mentalidad de los estudiantes. La música atrae y es fácil que quieran participar; lo difícil es crear las condiciones para que ese interés crezca.”
El docente resalta que el proyecto integra otras áreas del conocimiento:
“No enseñamos música por enseñar. Trabajamos canciones sobre el medio ambiente, ética, ciencias sociales y hasta religiosas, porque también interpretamos misas. Es un proyecto integral.”
Un proyecto que crece gracias a la unión
Los docentes coinciden en que el mayor reto ha sido la consecución de instrumentos, pero también celebran los avances logrados en poco tiempo. Hoy, “Sonidos que Transforman” reúne a 70 estudiantes que encuentran en la música un espacio de aprendizaje, disciplina, sensibilidad y convivencia.
“Este proyecto funciona porque estamos unidos, con un mismo horizonte. Dedicamos tiempo extra, pero vale la pena porque vemos cómo la música transforma vidas”, concluye el profesor Norberto.




