Fotos Florecer Andino
En un acto de reconocimiento a cinco jóvenes talentos manizaleños de la música colombiana, la Alcaldía de Manizales destacó no solo sus logros en escenarios nacionales, como el reciente triunfo en el Festival de Música Colombiana de Ibagué, sino también las dificultades económicas que enfrentan artistas y deportistas para formarse y competir, razón por la cual anunció la creación del programa “Músico Apoyado”, una iniciativa que brindará respaldo económico a creadores locales mediante convocatorias públicas, además de fortalecer la infraestructura cultural con espacios como la nueva Casa de la Cultura y un estudio de grabación gratuito, con el objetivo de impulsar a Manizales como una ciudad exportadora de talento artístico al mundo.
En Manizales, la música andina no es solo tradición: es un latido que se renueva en nuevas voces. Así quedó demostrado con el dueto Florecer Andino, que recientemente conquistó el primer lugar en el concurso nacional de duetos Príncipes de la Canción, en el marco del Festival Nacional de la Música Colombiana, uno de los escenarios más prestigiosos del país. En medio de la emoción de ese triunfo, la ciudad decidió rendirles un homenaje que va más allá de un reconocimiento: es una declaración de orgullo colectivo.

En un acto solemne, liderado por el alcalde Jorge Eduardo Rojas Giraldo, el dueto recibió la Orden Escudo de Manizales en la categoría mérito cívico y social, una distinción reservada para quienes dejan huella en la vida cultural de la ciudad. Allí, entre aplausos y palabras cargadas de afecto, se recordó que detrás de sus voces hay años de disciplina, sacrificios y una apuesta firme por mantener viva la esencia de la música andina colombiana.
Andreina Restrepo Naranjo y María José Valencia Rodríguez, de 20 y 21 años, no llegaron a este momento por casualidad. Desde niñas comenzaron a construir un camino que hoy las posiciona como referentes de una nueva generación artística. A su lado, músicos como Juan Diego en el piano, Jennifer en la percusión y Mauricio en el tiple completan un ensamble que no solo interpreta, sino que honra las raíces. Juntos han recorrido festivales emblemáticos del país, acumulando triunfos que hoy consolidan una trayectoria sólida y respetada.
Pero más allá de los premios, lo que conmueve es la historia que hay detrás de cada interpretación: horas de ensayo, estudios universitarios en música, el respaldo incondicional de sus familias y una convicción profunda de hacer arte con sentido. En palabras de Andreina, este reconocimiento no es solo un logro, sino “un sueño cumplido” que reafirma su propósito de llevar el nombre de la ciudad y del departamento a escenarios cada vez más grandes.

El alcalde, en un discurso cercano y reflexivo, puso sobre la mesa una realidad: hacer música en Colombia es tan exigente como hacer deporte de alto rendimiento. Requiere inversión, disciplina y una apuesta constante por la excelencia. Por eso, anunció la creación del programa “Músico Apoyado”, una iniciativa que busca brindar respaldo a talentos como Florecer Andino y convertirlos en embajadores culturales de la ciudad.
La historia de este dueto es también la historia de una ciudad que cree en su talento. Manizales no solo los aplaude, sino que empieza a construir las condiciones para que artistas como ellas puedan vivir de su arte. En ese camino, espacios como la futura Casa de la Cultura en la comuna Palogrande se proyectan como escenarios donde nuevas voces podrán surgir, grabar y soñar.
Florecer Andino no solo ganó un concurso. Ganó un lugar en la memoria cultural de su tierra. Y mientras sus voces siguen elevándose entre pasillos, bambucos y armonías profundas, también abren camino para que otros jóvenes entiendan que la música, cuando se hace con el alma, puede convertirse en destino.




