La Secretaría de Gobierno de Caldas, en alianza con la Fundación Red Espiral, pone en marcha la primera edición de la Muestra de Cine y Derechos Humanos, una iniciativa que busca fomentar la reflexión ciudadana, la construcción de paz y la prevención de violencias a través del lenguaje audiovisual. La estrategia contempla espacios de encuentro en distintos municipios, donde las comunidades podrán dialogar sobre realidades sociales complejas a partir de producciones cinematográficas regionales y nacionales.
De acuerdo con Lina María Salazar, el objetivo principal es acercar estos contenidos a los territorios y generar conversaciones que aporten a la transformación social. “Queremos llevar a las comunidades herramientas que permitan reflexionar sobre sus contextos y fortalecer la promoción de los derechos humanos desde el arte y la cultura”, explicó la funcionaria.
La muestra recorrerá 11 municipios del departamento: Manizales, Salamina, Risaralda, Pensilvania, Belalcázar, Anserma, Palestina, Riosucio, Samaná, La Dorada y Marulanda, con dos proyecciones en cada localidad, consolidando así una ruta cultural que integra a diferentes comunidades del territorio.
Mirada al territorio

La primera Muestra de Cine y Derechos Humanos de Caldas nace como una invitación a mirar el territorio desde el arte, la reflexión y la memoria. Así lo explicó su director, Federico Zapata, quien planteó el proyecto como un “ecosistema audiovisual vivo”, en constante transformación, comparable con la metamorfosis de una mariposa. Para Zapata, este proceso simboliza el momento que vive el departamento: una etapa de introspección tras los años del conflicto, donde el cine y la imaginación actúan como “células” capaces de impulsar cambios, liberar a las comunidades y abrir nuevas formas de entender la realidad.
La muestra, que recorrerá distintos municipios, busca que las comunidades se vean reflejadas en las historias proyectadas. A través de una cuidadosa curaduría, se eligieron producciones del programa Relatos Regionales, promovido por el Fondo de Desarrollo Cinematográfico, con el objetivo de llevar al público narrativas cercanas, construidas desde los propios territorios. “Queríamos poner un espejo para que la gente se reconozca en esas historias, en esas montañas y en esas vivencias”, explicó Zapata, destacando el valor del cine como herramienta de identidad y diálogo.
El eje conceptual del evento gira en torno a lo que el director denomina una “constelación de sentidos”, basada en tres ideas: una paz menos perfecta pero más libre, un cine menos perfecto pero más libre, y encuentros humanos también imperfectos, pero auténticos. Esta visión se conecta con la noción de una paz en construcción, inspirada en los procesos de memoria y reconciliación del país, donde el arte se convierte en vehículo para comprender las heridas y proyectar nuevas posibilidades colectivas.
La apertura oficial se realizará el 9 de abril, en el marco del Día Nacional de las Víctimas, con una programación que incluye el estreno del cortometraje Tejiendo un árbol y la proyección de Los Reyes del Mundo, acompañada de espacios de diálogo. La muestra también tendrá un fuerte enfoque pedagógico, especialmente con jóvenes, quienes no solo serán protagonistas en pantalla, sino también en el público. Con ello, la iniciativa busca consolidarse como un escenario de encuentro, memoria y transformación, donde el cine deje de ser solo entretenimiento para convertirse en una herramienta viva de construcción social.




