En la Asamblea de Caldas, los responsables del proyecto Aerocafé presentaron un balance integral que marca un punto de inflexión en la historia de esta iniciativa estratégica para el centro del país. El gerente de la Unidad de Gestión del Patrimonio Autónomo, Fernando Merchán Ramos, aseguró que el proyecto ha entrado en una fase decisiva al pasar “de ser una expectativa a una ejecución real, verificable y medible”, luego de múltiples intentos en administraciones anteriores. Actualmente, el proyecto cuenta con contratos firmados desde enero y febrero de este año, cuya ejecución inició el pasado 13 de abril, dando paso a la construcción de la pista de 1.460 metros, calles de rodaje, plataformas, parqueaderos y obras complementarias esenciales para la operación aeroportuaria.

El proyecto se encuentra en fase de preconstrucción, con un horizonte de 10 meses destinado a la planificación técnica, en el que se incluye la implementación del plan de manejo de tráfico para la movilización de maquinaria pesada, una de las principales preocupaciones de las comunidades del área de influencia. Para ello, se han destinado cerca de 2.800 millones de pesos en adecuación vial, señalización, control de tráfico y medidas de mitigación ambiental. Merchán enfatizó que el contratista no solo asumirá el mantenimiento de las vías intervenidas, sino también su posible restitución y mejora, como parte de las obligaciones contractuales.
Impacto regional, empleo y transformación económica
Uno de los puntos centrales de la presentación fue el impacto regional del proyecto. Aerocafé fue declarado de importancia estratégica nacional mediante el CONPES 4140 de 2024, y según los estudios técnicos, beneficiará a 86 municipios en siete departamentos, impactando de manera directa a más de 5 millones de personas. Durante su fase de construcción se generarán cerca de 3.000 empleos, además de una dinámica económica significativa en sectores como turismo, comercio, transporte y servicios.
El proyecto también representa una solución estructural para la conectividad del Eje Cafetero, reduciendo los tiempos y costos de desplazamiento para los habitantes de Caldas, quienes actualmente deben viajar a Pereira o Armenia para acceder a vuelos comerciales. En términos de rentabilidad, se destacó una tasa interna de retorno del 11,6%, superior al promedio nacional del 9%, lo que confirma su viabilidad y atractivo para la inversión pública y privada.
Estructura financiera y modelo por fases
Merchán explicó que la etapa uno del proyecto cuenta con cierre financiero completo, respaldado por aproximadamente 830.000 millones de pesos y aval fiduciario. Sin embargo, los recursos para la etapa dos y la terminal aérea aún no están asegurados, pues dependen de gestiones posteriores y de la articulación con otras instancias institucionales y privadas.
El proyecto está estructurado en tres grandes fases: una primera etapa que permitirá la operación de aeronaves ATR de hasta 72 pasajeros; una segunda que ampliará la pista a 2.600 metros para aviones tipo Airbus A320, con capacidad de carga y pasajeros; y una tercera etapa de 3.800 metros, que habilitará vuelos internacionales de largo alcance. Aunque estas fases requieren aún gestión de recursos, el proyecto ya sienta las bases para su expansión futura.

Transparencia, control y participación ciudadana
En materia de transparencia, se anunciaron mecanismos de seguimiento ciudadano como rendiciones de cuentas trimestrales virtuales, publicación de información en SECOP II y la creación de un entorno común de datos con acceso a información técnica, financiera y social del proyecto. También se habilitaron canales directos de comunicación con la ciudadanía y recepción de hojas de vida y propuestas a través de la página oficial del proyecto.
El gerente destacó que las solicitudes ciudadanas serán atendidas dentro de los tiempos establecidos por la ley, fortaleciendo la confianza institucional. Además, se han vinculado líderes comunitarios en espacios de participación, incluyendo visitas institucionales a Bogotá para conocer el avance del proyecto y sus estructuras de decisión.
Componente social: eje fundamental del proyecto
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es su componente social, diseñado para generar impacto directo en las comunidades del área de influencia. El contrato contempla la formación de al menos 500 personas en áreas como turismo, inglés básico y servicio al cliente, así como la vinculación mínima del 30% de mano de obra local no calificada.
Asimismo, se promueve la participación de mujeres, especialmente cabeza de hogar, dentro de un enfoque de equidad de género, y se destina el 1% del valor del contrato, aproximadamente 6.400 millones de pesos, al fortalecimiento de proveedores locales. Estas medidas buscan no solo mitigar impactos, sino generar desarrollo social sostenible y reparación histórica en comunidades afectadas por la incertidumbre del proyecto durante décadas.
Gestión ambiental, arqueológica y territorial
El proyecto cuenta con licencia ambiental otorgada por Corpocaldas desde 2003, la cual incluye compromisos de restauración ecológica en la cuenca del río Chinchiná, protección de especies nativas y compensación por intervención de suelos y cobertura vegetal.
En el componente arqueológico, Aerocafé se ha convertido en un referente nacional, con la recuperación de más de cinco toneladas de hallazgos, algunos con una antigüedad de hasta 8.000 años antes de Cristo. Este proceso ha permitido garantizar el cumplimiento de los requerimientos del Instituto Colombiano de Antropología e Historia y avanzar sin contratiempos en la etapa de excavación.
En materia territorial, la actualización del Plan Básico de Ordenamiento Territorial (PBOT) de Palestina en 2023 permitió proyectar el crecimiento urbano del municipio, especialmente en zonas como la vereda Cartagena, alineando el desarrollo urbano con la infraestructura aeroportuaria.
La visión de la Asociación Aeropuerto del Café

El gerente de la Asociación Aeropuerto del Café, Jorge Alberto Mejía Jiménez, destacó el papel histórico de la entidad en la estructuración del proyecto, describiéndolo como un proceso de “carrera de relevos” en el que cada actor cumple una etapa fundamental. La Asociación ha liderado la maduración técnica, ambiental, predial y social del proyecto, consolidando estudios, licencias y procesos de acompañamiento comunitario.
Actualmente, la entidad desarrolla seis líneas de acción social que incluyen acompañamiento psicosocial, formación productiva, apoyo jurídico, socialización del proyecto y fortalecimiento comunitario en instituciones educativas y hogares de adultos mayores. También se adelantan gestiones internacionales con países como Canadá y se fortalecen alianzas con Inficaldas, Infimanizales y gobiernos locales.
Un proyecto de región que exige unidad
Tanto la Asociación como el Patrimonio Autónomo coincidieron en que Aerocafé no es únicamente una obra de infraestructura, sino un proyecto de transformación regional que requiere articulación institucional, vigilancia ciudadana y compromiso colectivo.
“Este proyecto no lo logra una sola entidad. Lo logramos entre todos”, fue el mensaje final, reiterando que el éxito de Aerocafé dependerá de la capacidad de mantener la unidad entre comunidad, instituciones y sector privado para consolidar una obra estratégica que busca proyectar a Caldas y al Eje Cafetero hacia la conectividad internacional y el desarrollo sostenible.





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