Corpocaldas, el Instituto Humboldt, BIOS y ProColombia articulan una estrategia para aprovechar la biodiversidad y las capacidades científicas del departamento, atraer visitantes interesados en la naturaleza y generar nuevas oportunidades para las comunidades.
Caldas quiere ir más allá de sus tradicionales atractivos cafeteros y de la observación de aves para posicionarse como destino de turismo científico de naturaleza. Esta apuesta busca conectar la biodiversidad, la investigación y la conservación ambiental con experiencias turísticas especializadas. El tema fue abordado durante un encuentro en el Ecoparque Los Yarumos, en Manizales, en el que participaron representantes de Corpocaldas, el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, BIOS y ProColombia, con el propósito de avanzar en lineamientos y explorar posibilidades para llevarlos a la práctica.
Victoria Eugenia Puerta, subdirectora de Biodiversidad y Ecosistemas de Corpocaldas, destacó la importancia de acercar el conocimiento a las comunidades para que reconozcan el valor de los lugares que habitan. “Uno no cuida lo que no conoce y tampoco lo valora”, expresó durante su intervención. Como ejemplos de la riqueza del territorio mencionó el bosque de Hacienda, la laguna de San Diego y el cerro del Alguacil, espacios que reúnen valores naturales, geológicos y culturales y que pueden ofrecer oportunidades para la investigación, la educación ambiental y el turismo responsable. El desafío, señaló, es convertir ese conocimiento en apropiación social, conservación y bienestar para la población.

Por su parte, Alejandra Castro Correa, investigadora del Instituto Humboldt en la línea de turismo científico de naturaleza del Centro de Economía y Finanzas de la Biodiversidad, explicó que el trabajo conjunto con Corpocaldas busca construir lineamientos para desarrollar esta modalidad en el departamento. Según los datos presentados, Caldas cuenta con más de 740.000 hectáreas, altitudes que van desde unos 170 hasta los 5.321 metros sobre el nivel del mar, 56 áreas protegidas y más de 9.000 especies registradas. A esta diversidad se suman 168 grupos de investigación, universidades, centros especializados y organizaciones ambientales que podrían contribuir a diseñar experiencias respaldadas por el conocimiento científico.
Desde la perspectiva de promoción internacional, Carlos Mario González, coordinador regional de ProColombia en Caldas, explicó que este tipo de turismo puede atraer viajeros interesados en conocer ecosistemas singulares, participar en investigaciones y vivir experiencias guiadas por especialistas. De acuerdo con los resultados de una encuesta presentados durante el encuentro, Canadá y Estados Unidos figuran entre los mercados de mayor interés, con el 40 % y el 25 %, respectivamente. La información también identificó distintos perfiles de visitantes: investigadores independientes, grupos especializados y universidades, y centros de investigación. González destacó que estos viajeros buscan experiencias exclusivas, recorridos de campo con acompañamiento científico y actividades que permitan acercarse a las comunidades locales, lo que puede beneficiar a guías, alojamientos, restaurantes y operadores turísticos.
Uno de los mensajes centrales de la jornada fue que el turismo científico no está reservado exclusivamente para investigadores profesionales. La observación de aves y otros animales, el senderismo interpretativo, el registro fotográfico de especies y las actividades de ciencia ciudadana también permiten que los visitantes se acerquen al conocimiento de los ecosistemas e incluso contribuyan a recopilar información útil para la investigación. En ese proceso, la participación de las comunidades será fundamental para construir experiencias auténticas, compartir saberes locales y asegurar que los beneficios de la actividad lleguen a los territorios donde se encuentra la riqueza natural.

Oscar Andrés Ruiz, director de BIOS, dio la bienvenida a los participantes y manifestó la disposición de la entidad para acompañar iniciativas que vinculen la investigación, la biotecnología, la ciencia de datos y la inteligencia artificial con el conocimiento y el aprovechamiento sostenible de la biodiversidad. Su intervención puso de relieve la importancia de sumar capacidades científicas y tecnológicas a una estrategia que requiere cooperación entre instituciones, investigadores, empresarios y comunidades. La articulación entre estos actores será clave para pasar de las ideas a productos turísticos que integren rigor científico, conservación y experiencias atractivas para diferentes públicos.
El reto para Caldas será convertir su potencial natural y académico en una oferta organizada, con guías capacitados, servicios adecuados, experiencias diferenciadas y conexiones con instituciones científicas. También será necesario fortalecer la promoción internacional y preparar a los prestadores para recibir visitantes interesados en la investigación y la naturaleza. La apuesta de Corpocaldas y el Instituto Humboldt, con el acompañamiento de BIOS y ProColombia, apunta a que la biodiversidad del departamento no solo sea reconocida por su valor ambiental, sino que también se convierta en una fuente de conocimiento, conservación y oportunidades económicas sostenibles para sus comunidades.





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