Veinte días después del sismo que sacudió a Manizales, la ciudad comienza a recuperar parte de su ritmo habitual, aunque miles de familias todavía enfrentan las consecuencias de la emergencia. El balance presentado por el alcalde Jorge Eduardo Rojas muestra una ciudad que ha concentrado sus esfuerzos en atender a los afectados, evaluar los daños y encontrar alternativas para quienes perdieron sus viviendas o tuvieron que abandonarlas por seguridad.
La magnitud de la emergencia se refleja en las cifras: 11.513 visitas técnicas se han realizado a predios, cerca de 600 están pendientes para culminar el proceso de evaluación, alrededor de 3.000 familias fueron evacuadas como medida de protección y más de 8.200 personas hacen parte del registro de población afectada. En total, cerca de 11.500 predios presentan algún tipo de afectación, de los cuales 1.505 registran pérdida total. El sismo dejó seis personas fallecidas y 211 heridas, cifras que se mantienen sin cambios.
Albergue temporal está vacío
Uno de los principales avances en materia social es que ninguna persona permanece actualmente en el albergue temporal habilitado por la ciudad. La Alcaldía ha entregado 2.263 subsidios de arrendamiento y 21.270 kits de ayuda humanitaria, mientras continúa el proceso de atención a las familias evacuadas. Los últimos casos correspondieron a adultos mayores que se encontraban solos y fueron trasladados a lugares especializados para garantizar su cuidado y protección.
Mientras se atienden las necesidades más urgentes, la ciudad también empieza a recuperar su actividad. Los colegios públicos ya retomaron completamente las clases presenciales y los privados están muy cerca de hacerlo. El comercio, uno de los sectores más golpeados por la emergencia, registra una recuperación cercana al 97 %.
Otro de los grandes retos es el manejo de los escombros. La ciudad cuenta con 36 puntos de recolección y se mantiene el llamado a los ciudadanos para disponer adecuadamente los materiales provenientes de viviendas afectadas, sin bloquear calles ni poner en riesgo a los peatones. En las zonas donde las condiciones lo permiten, las labores de limpieza avanzan de manera paralela a las evaluaciones de los inmuebles.
El siguiente paso será definir qué ocurrirá con cada uno de los predios afectados y con las familias que no pueden regresar a sus viviendas. Equipos de ingenieros comenzarán nuevas evaluaciones para establecer las alternativas posibles, desde soluciones habitacionales hasta apoyos de arrendamiento.




