La red de prestadores de servicios de salud de Manizales declaró la continuidad de la alerta hospitalaria ante la grave crisis que enfrenta el sistema, originada principalmente por el incumplimiento en los pagos por parte de la Nueva EPS. Esta situación ha deteriorado la capacidad financiera y operativa de clínicas y hospitales, poniendo en riesgo la continuidad, calidad y oportunidad en la atención a los usuarios. La medida, adoptada en el marco del Decreto 0642 de 2019, busca priorizar urgencias vitales, optimizar recursos y activar planes de contingencia mientras se alerta a las autoridades sobre el riesgo creciente en la prestación del servicio.
El panorama es crítico: varias instituciones reportan millonarias carteras y han comenzado a restringir o suspender servicios. Centros como el SES Hospital de Caldas, la Clínica Avidanti, el Hospital Santa Sofía y la Clínica San Juan de Dios enfrentan dificultades severas, mientras otras entidades ya no atienden a usuarios de la Nueva EPS o evalúan cesar operaciones si no hay pagos inmediatos. Ante este escenario, la red anunció acciones conjuntas para exigir el cumplimiento de las obligaciones financieras y solicitará el acompañamiento de organismos de control. Aunque reiteraron su compromiso con la atención, especialmente en urgencias, advirtieron que la sostenibilidad del sistema está en riesgo si no se toman medidas urgentes.
Millonaria cartera agrava la crisis
El balance de la cartera que actualmente enfrentan las instituciones prestadoras de salud en Manizales evidencia la magnitud de la crisis. Solo el SES Hospital de Caldas reporta una deuda cercana a los $70.500 millones, mientras que el Hospital Infantil Universitario acumula $15.144 millones y el Hospital Santa Sofía alcanza los $21.865 millones, este último sin contrato vigente con la Nueva EPS. A esto se suman cifras como los $31.000 millones de Cuidarte en Casa, los $8.924 millones de Diagnostimed y los $7.200 millones de la Clínica Psiquiátrica San Juan de Dios, lo que refleja un sistema altamente tensionado por la falta de flujo de recursos.
Otras entidades también reportan deudas significativas que comprometen su operación, como Meintegral S.A.S con $4.986 millones, Plenamente IPS con $3.463 millones, el Hospital San Isidro con $3.000 millones y Mediccol IPS con $1.500 millones, además de montos menores en clínicas como Santillana y San Marcel. En el caso de Davita, la cartera asciende a $143.000 millones a nivel nacional, impactando directamente la atención de pacientes de alto riesgo. Este panorama financiero ha llevado a varias instituciones a restringir servicios o advertir cierres inminentes, dejando en evidencia que la sostenibilidad del sistema de salud local depende de soluciones urgentes frente a estas obligaciones pendientes.
El Comunicado:
Comunicado a la Opinión Publica




