En los corrillos del Concejo de Manizales toma fuerza la versión de una nueva actualización catastral que incorporaría sectores como San Bernardo del Viento, Cerezos y San Juan de las Aguas, entre otros desarrollos urbanos que, según concejales, no fueron incluidos en procesos anteriores. La cifra no es menor: se habla de cerca de 7 mil nuevos predios que entrarían formalmente al sistema tributario del municipio, con el consecuente impacto en el recaudo del impuesto predial y en la planeación financiera de la ciudad.
La discusión, sin embargo, también revive cuestionamientos políticos. Desde algunos sectores se señala que en la administración de Carlos Mario Marín estos predios no fueron incorporados, lo que habría dejado por fuera una importante base gravable. Más allá del debate partidista, la actualización abre una conversación de fondo sobre equidad tributaria, expansión urbana y justicia fiscal, especialmente en zonas donde el crecimiento residencial ha ido más rápido que la capacidad institucional para registrarlo.
¿Quién pone orden en el Palogrande?

Lo que viene ocurriendo en el Estadio Palogrande no puede seguir viéndose como parte “normal” del ambiente del fútbol. Hay situaciones que afectan directamente la experiencia del aficionado y que requieren correctivos urgentes, tanto por parte del club como de la organización logística.
En primer lugar, está el problema del respeto por la silletería numerada. No es aceptable que un aficionado que compra su boleta llegue al estadio y encuentre su puesto ocupado, y peor aún, que no exista una respuesta efectiva para solucionarlo. La invitación a “ubicarse en otro lugar” por parte de la logística no solo es inapropiada, sino que desconoce el derecho del espectador que pagó, muchas veces a precios elevados, por un asiento específico. Este tipo de situaciones genera desorden, incomodidad y deteriora la confianza en la organización del espectáculo.
Entre la pasión y la falta de respeto
A esto se suma un tema aún más delicado: el comportamiento en las tribunas. El uso constante de lenguaje soez, insultos y agresiones verbales hacia aficionados, jugadores, árbitros y rivales desborda los límites del folclor futbolero y se convierte en un problema de convivencia. Lo más preocupante es que estos comportamientos se dan sin ningún filtro, incluso en presencia de niños y familias, lo que contradice la idea de un estadio como espacio de encuentro y disfrute colectivo.
Se hace necesario un llamado claro a la afición para moderar el lenguaje y respetar a los demás, pero también una acción decidida del club y las autoridades. Garantizar el respeto por la silletería, fortalecer la logística y promover campañas de cultura ciudadana no son opcionales: son condiciones básicas para dignificar el espectáculo. El fútbol debe vivirse con pasión, sí, pero también con respeto.
La agenda en el Concejo

Cada vez suena con más insistencia una versión incómoda dentro del Concejo: que la agenda semanal no se estaría construyendo desde la autonomía de la corporación, sino desde la misma administración municipal. Si eso es así, no sería extraño que los debates de fondo brillen por su ausencia mientras los temas sensibles de ciudad se queden en lista de espera. Lo preocupante no es el rumor, sino la sensación de que el control político podría estar perdiendo fuerza justo cuando más se necesita.
En una ciudad que exige discusión seria sobre movilidad, obras, finanzas y seguridad, no deja de llamar la atención que los temas “grandes” no siempre lleguen al recinto con la fuerza que merecen. En política, quien controla la agenda controla la conversación, y ahí parece estar hoy la verdadera disputa: no tanto por lo que se debate, sino por lo que nunca alcanza a debatirse.
Camilo se mueve y el tablero cambia

La posible renuncia del concejal Camilo Muñoz empieza a mover el tablero político en Manizales. Todo indica que el cabildante estaría preparando su salida para cambiar de partido y acercarse al Pacto Histórico, colectividad con la que buscaría una nueva candidatura en las próximas elecciones territoriales. La movida no es menor: para evitar eventuales inhabilidades, los tiempos de retiro resultan determinantes y cada día cuenta dentro del calendario electoral.
Su eventual reemplazo sería Jhon Hemayr Yepes, reconocido por su perfil ambientalista y su defensa de los animales, lo que imprimiría un nuevo tono a la discusión dentro de la corporación. Más allá del relevo individual, el episodio refleja cómo ya empiezan a acomodarse fichas de cara a la próxima contienda local, con cambios de orilla política, cálculos estratégicos y una recomposición silenciosa que apenas comienza a sentirse en los pasillos del Concejo.



