Fotos @Movistar_Team
El boyacense Nairo Quintana cerró en el Giro dell’Emilia una carrera de 17 temporadas en la élite, marcada por sus triunfos en el Giro de Italia, la Vuelta a España y dos segundos lugares en el Tour de Francia. El pelotón lo despidió con un pasillo de honor antes de su última competencia.

Antes de comenzar el Giro dell’Emilia este sábado, los compañeros y rivales del colombiano levantaron sus bicicletas y formaron un pasillo para recibirlo por última vez en una competencia oficial. A sus 36 años, el boyacense atravesó ese homenaje con la emoción de quien sabe que está cerrando una historia de 17 temporadas en la élite. Después vino la última salida de un corredor que durante años llevó el nombre de Colombia por las grandes carreteras de Europa.
Curiosamente el Giro dell’Emilia ocupa un lugar especial en su historia. Allí, en 2012, cuando apenas comenzaba a abrirse camino entre los grandes del ciclismo europeo, Quintana ganó en la llegada a San Luca y empezó a mostrarle al mundo las condiciones de aquel escalador nacido en Cómbita. Catorce años después regresó al mismo escenario para poner punto final a su carrera profesional. El círculo se cerró en el mismo lugar donde comenzó a crecer el sueño de convertirse en uno de los grandes del ciclismo internacional.
Nairo se va con un palmarés que transformó la historia del ciclismo colombiano: campeón del Giro de Italia en 2014 y de la Vuelta a España en 2016, además de tres podios en el Tour de Francia, donde fue segundo en 2013 y 2015 y tercero en 2016. A esos resultados se suman títulos en carreras como Tirreno-Adriático, Volta a Catalunya, Vuelta al País Vasco, Tour de Romandía y Vuelta a Burgos. Cerró su trayectoria profesional con 53 victorias, 42 de ellas con el Movistar Team, la escuadra con la que alcanzó buena parte de sus grandes conquistas.

Para su última carrera, hasta su bicicleta contó la historia. Canyon preparó una máquina especial con detalles relacionados con sus principales triunfos: el rosa del Giro de Italia, el rojo de la Vuelta a España y elementos que evocaban sus raíces y aquel camino que recorría desde niño en Colombia. No era simplemente una bicicleta para competir por última vez; era una manera de llevar consigo los recuerdos de una vida construida sobre dos ruedas, de las montañas boyacenses a las grandes cumbres del ciclismo mundial.
El muchacho que un día salió de las montañas de Boyacá para conquistar Europa se marcha del ciclismo competitivo dejando una generación de recuerdos, victorias y momentos que hicieron vibrar a millones de colombianos. El Giro dell’Emilia fue su última carrera, pero también el escenario perfecto para despedirse.
Así lo despidió su equipo Movistar a través de las redes sociales…





