En el Auditorio Ritual del café del Recinto del Pensamiento en Manizales se dieron cita los principales dirigentes empresariales y gremiales de Caldas, al igual que las autoridades locales y la clase política de la región, para rendirle homenaje al Registrador Nacional del Estado Civil, Hernán Penagos.
Allí no se exaltaba únicamente la carrera de un servidor público. El reconocimiento del Comité Intergremial de Caldas al Registrador fue, sobre todo, el abrazo de una región a uno de sus hijos ilustres, un hombre que en medio de la mayor tormenta política reciente del país decidió mantenerse firme en un solo lugar: el de la Constitución, la institucionalidad y la democracia.

Marcelo Salazar, presidente del CIC, convirtió su intervención en una defensa de los valores que, según dijo, distinguen a los caldenses. Recordó que la prudencia, la preparación, el trabajo silencioso y el respeto por la palabra no se aprenden en los libros, sino en los hogares, las escuelas y los pueblos cafeteros. Para Salazar, Penagos representa precisamente esa manera de entender el servicio público. En tiempos en los que las instituciones son puestas a prueba, afirmó que dirigir la Registraduría significa custodiar la confianza de millones de colombianos y proteger el voto como uno de los bienes más preciados de la democracia. “Este homenaje no es una placa; es el abrazo de su tierra”, resumió.
Las palabras del gobernador Henry Gutiérrez Ángel ampliaron ese mensaje. Más que hablar del hombre, habló de la institución que lidera. Recordó que detrás de cada elección existe un inmenso trabajo técnico, humano y logístico que pocas veces es visible para los ciudadanos, pero que resulta indispensable para garantizar la legitimidad de los resultados. Hizo un recorrido por la trayectoria de Penagos, desde sus orígenes en Samaná hasta llegar a la Registraduría Nacional, destacando que su experiencia fue determinante para enfrentar uno de los procesos electorales más exigentes de la historia reciente de Colombia, marcado por la polarización, la desinformación y los desafíos que hoy plantean las redes sociales y la inteligencia artificial.
El alcalde de Manizales, Jorge Eduardo Rojas Giraldo, dejó de lado el protocolo para hablar desde la amistad. Recordó que ya años atrás la ciudad había reconocido la carrera pública de Penagos, pero aseguró que esta vez el homenaje tenía un significado mucho más profundo. Mirándolo de frente, le dijo que había sido “el equilibrio de la democracia”. Explicó que, mientras desde diferentes sectores políticos se lanzaban ataques contra la organización electoral, el registrador eligió la serenidad antes que la confrontación. “Si usted hubiera respondido en esos mismos términos, tal vez el país habría tomado otro rumbo”, expresó. Para Rojas, las elecciones fueron impecables gracias al trabajo de miles de funcionarios, pero también gracias al liderazgo de un hombre que nunca perdió la calma.

Hernán Penagos habló con la serenidad que todos le habían atribuido durante la ceremonia. Lejos de centrar el reconocimiento en su figura, trasladó los aplausos a los miles de funcionarios de la Registraduría Nacional que hicieron posible la organización de las elecciones. Defendió la independencia de la entidad, recordó que la democracia pertenece a todos los colombianos y reiteró que ninguna institución puede convertirse en instrumento de intereses políticos. Con palabras sencillas, agradeció a Caldas por el homenaje y confesó que regresar a su tierra siempre representa una emoción especial, porque allí están sus raíces, su familia y los principios que han orientado toda su vida pública.
Fue claro al afirmar que «a pesar de los enormes fenómenos de desinformación y de las noticias falsas que enfrentamos, sin precedentes en Colombia, en América Latina y probablemente en buena parte del mundo, puedo afirmar, con base en estudios y en los informes de las misiones internacionales de observación, que Colombia cuenta con uno de los sistemas electorales más robustos, ágiles y transparentes de la región».
Mientras avanzaban las intervenciones, el homenaje dejó de ser un simple acto protocolario para convertirse en una reflexión colectiva sobre el momento que vive Colombia. Empresarios, dirigentes políticos, congresistas, autoridades civiles y representantes de distintos sectores coincidieron en un mensaje común: la democracia necesita instituciones fuertes, servidores públicos independientes y ciudadanos dispuestos a defender la legitimidad de las reglas del juego. Más allá de las diferencias ideológicas, el evento terminó convirtiéndose en una reivindicación del valor de la institucionalidad como patrimonio de todos los colombianos.
Al finalizar, el prolongado aplauso que llenó el recinto tuvo un significado especial. No solo reconocía la trayectoria de un abogado nacido en Samaná que llegó a dirigir la autoridad electoral del país. Era también un gesto de confianza hacia una institución que, en medio de la incertidumbre y la polarización, logró sacar adelante uno de los procesos democráticos más complejos de los últimos años. Hernán Penagos abandonó el escenario con la misma discreción con la que ha construido su carrera, mientras Caldas le recordaba que, más allá del cargo que hoy ocupa, siempre será uno de los suyos, un servidor público cuya mayor distinción ha sido convertir la prudencia en el sello de su vida.
Palabra del Registrador Hernán Penagos:
Discurso del registrador nacional del Estado Civil





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