El IDEAM confirmó oficialmente el fenómeno climático y advierte que podría mantenerse con intensidad fuerte a muy fuerte hasta marzo de 2027. La UNGRD coordina acciones para prevenir desabastecimiento de agua, incendios forestales y afectaciones a los servicios esenciales.
El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) confirmó oficialmente la presencia del fenómeno de El Niño en Colombia, tras identificar condiciones cálidas persistentes en el océano Pacífico y cumplir los criterios técnicos establecidos para su declaratoria. Según el último reporte, la temperatura superficial del océano registró una anomalía de 3,49 grados Celsius. Las proyecciones indican que el fenómeno podría alcanzar una intensidad fuerte a muy fuerte, con un 83 % de probabilidad de mantenerse en esas condiciones hasta marzo de 2027 y extenderse hasta finales del primer semestre del próximo año.
Ante este panorama, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) lidera la articulación de una hoja de ruta nacional para preparar a los territorios y reducir los impactos sobre el abastecimiento de agua, la producción de alimentos, los ecosistemas y la continuidad de los servicios públicos. La meta es que, antes del 30 de noviembre, municipios, departamentos y sectores del Gobierno tengan actualizados sus planes de contingencia, identificadas las fuentes alternativas de agua y garantizada la coordinación con los organismos de socorro.
El IDEAM advirtió que El Niño no significa que deje de llover en el país. Durante octubre y noviembre continuará la segunda temporada de lluvias, aunque con precipitaciones inferiores a las habituales en varias regiones, especialmente la Andina, Caribe y Pacífica. Por ello, las autoridades insistieron en que la preparación debe contemplar tanto los riesgos de sequía e incendios forestales como las emergencias que puedan presentarse por las lluvias. La UNGRD, además, desarrolló una herramienta digital que permite identificar zonas con recurrencia de incendios, consultar registros históricos y conocer los recursos disponibles para atender estas emergencias.
La responsabilidad de la preparación recaerá también sobre las autoridades territoriales. Los alcaldes deberán convocar sus consejos municipales de gestión del riesgo y actualizar sus estrategias de respuesta, mientras que los gobernadores tendrán que coordinar las capacidades departamentales y apoyar a los municipios que no cuenten con suficientes recursos. Los ministerios y las empresas de acueducto y energía deberán activar sus respectivos planes de emergencia y contingencia, con el acompañamiento de los organismos de respuesta.
Las autoridades hicieron un llamado a la ciudadanía para ahorrar agua y energía, evitar quemas y fogatas en zonas de vegetación, reportar oportunamente los incendios y seguir las recomendaciones oficiales. El objetivo es anticiparse a los efectos del fenómeno y reducir las afectaciones a las comunidades, especialmente en los territorios más vulnerables.




