“Todos en el mismo barco y atravesando la misma tormenta” fue la premisa que marcó la sesión entre el Gobierno de Caldas y la Asamblea Departamental, en la que se destacó la necesidad de trabajar unidos para enfrentar las consecuencias del terremoto del 10 de agosto. El gobernador Henry Gutiérrez señaló que, para recuperar la calidad de vida de las familias afectadas y reconstruir el departamento, no habrá diferencias políticas ni agendas particulares, sino una estrategia conjunta que permita responder con rapidez a las necesidades de las comunidades.
El mandatario explicó que el departamento ya ha destinado recursos propios para atender la emergencia. Entre las medidas se encuentran $2.000 millones para subsidios de arrendamiento destinados a 2.000 familias durante los primeros tres meses, un banco de materiales por $5.250 millones y una bolsa común cercana a $25.000 millones, conformada con recursos de diferentes secretarías. Estos recursos buscan atender las necesidades más inmediatas mientras se estructura una estrategia de reconstrucción de mayor alcance.
La magnitud de los daños, sin embargo, supera la capacidad financiera ordinaria del departamento. El balance registra 9.436 viviendas con afectación parcial y 2.249 con pérdida total, para un total de 11.725 familias afectadas. También presentan daños 481 instituciones educativas, 10 estaciones de bomberos, 39 iglesias, 25 hospitales y 115 edificios públicos. Ante este panorama, el Gobierno de Caldas anunció que estudia un endeudamiento cercano a $80.000 millones, destinado exclusivamente a la reconstrucción de viviendas y de infraestructura educativa y hospitalaria.
A esta estrategia se suma la solicitud al Gobierno Nacional para utilizar un desahorro del FONTEP por $113.000 millones, además de la posibilidad de reorientar metas y recursos del Plan de Desarrollo hacia las necesidades surgidas por la emergencia. Las propuestas deberán ser estudiadas y aprobadas por la Asamblea Departamental mediante los proyectos de ordenanza correspondientes. La intención es reorganizar las finanzas y concentrar los recursos disponibles en las obras y programas que tengan mayor impacto en las comunidades damnificadas.
El presidente de la Asamblea de Caldas, Jahir de Jesús Álvarez, destacó que la jornada permitió establecer un panorama financiero y reafirmar la unidad institucional frente a la tragedia. El diputado, quien también resultó damnificado por el terremoto, manifestó la disposición de la corporación para acompañar las decisiones que permitan recuperar al departamento. El mensaje de Gobierno y Asamblea fue claro: la emergencia exige dejar de lado las diferencias políticas y trabajar de manera articulada para que Caldas pueda levantarse, reconstruir sus territorios y devolverles a las familias afectadas las condiciones de vida que perdieron tras el sismo.




