El Informe de Calidad de Vida 2025 de Manizales Cómo Vamos presentó una radiografía de la ciudad en aspectos sociales, económicos, urbanos y demográficos, con avances importantes, pero también con desafíos que requieren atención. Entre los resultados positivos se destacan la reducción de la pobreza monetaria al 13 % y del desempleo al 8,7 %, la cifra más baja desde 2015 en el área metropolitana. El documento fue presentado como una herramienta para orientar decisiones públicas, inversión social y estrategias de desarrollo.
En materia de seguridad, Manizales mantiene indicadores favorables frente a otras capitales colombianas: registra una tasa de homicidios de 8,3 por cada 100.000 habitantes, la segunda más baja entre las ciudades con más de 100.000 habitantes, y la menor tasa de hurto a personas. Sin embargo, la movilidad plantea una alerta. El parque automotor ya supera los 282.000 vehículos, de los cuales la mitad son motocicletas, mientras la tasa de lesionados en siniestros viales llega a 104 por cada 100.000 habitantes, el doble del promedio nacional.
Uno de los principales retos identificados es el cambio demográfico. Manizales cuenta con 472.087 habitantes y el 21 % de su población tiene más de 60 años, proporción que podría llegar al 25 % en menos de una década. La reducción de los nacimientos y el envejecimiento obligan a pensar nuevas políticas en áreas como salud, cuidado, vivienda, movilidad y participación social. En 2025, además, la población migrante fue de 12.615 personas, un 14 % menos que el año anterior.
En salud, la cobertura de aseguramiento llegó al 95 %, con cerca de 450.000 personas afiliadas, aunque permanece por debajo del promedio nacional. El informe también llama la atención sobre la salud mental: durante 2025 se registraron 32 suicidios y 574 intentos, con una tasa de 6,8 por cada 100.000 habitantes. A esto se sumó el impacto del terremoto del 10 de agosto, que dejó seis personas fallecidas, 211 heridas y afectaciones en tres clínicas y hospitales de la ciudad.
La educación aparece como otro de los asuntos que requieren atención. Aunque la matrícula aumentó 7,5 % en 2025, Manizales cayó cinco posiciones en el componente de educación básica y media del Índice de Competitividad de Ciudades. La deserción fue del 3,1 % en 2024, equivalente a unos 1.400 estudiantes, mientras la reprobación alcanzó el 9 % y llegó al 15 % en secundaria. En las Pruebas Saber 11 persiste un estancamiento y solo tres de cada diez estudiantes alcanzan los niveles más altos en todas las áreas evaluadas.
El informe plantea, en conjunto, una ciudad con avances sociales y económicos, pero frente a transformaciones que demandan nuevas respuestas. La brecha de género en el mercado laboral, el envejecimiento poblacional, la calidad educativa, la seguridad vial y la sostenibilidad ambiental aparecen entre los principales desafíos. A ello se suma el proceso de recuperación tras el terremoto, que hace aún más necesario utilizar los datos para definir prioridades y construir políticas públicas que respondan a las necesidades actuales y futuras de Manizales.




