Durante su visita a Manizales, el agente interventor de Nueva EPS, Jorge Iván Ospina Gómez, recogió de primera mano las preocupaciones de prestadores de servicios de salud, quienes denuncian millonarias deudas por parte de la aseguradora. El encuentro, realizado en el SES Hospital Universitario de Caldas, evidenció un panorama crítico que ya está afectando la prestación de servicios en la región.

Durante la jornada, el secretario de Salud de Manizales, David Eduardo Gómez Springstube, presentó una radiografía de la situación local, en la que advirtió que más de 90 mil ciudadanos están afiliados a la Nueva EPS, lo que intensifica los impactos en la prestación de los servicios. A este panorama se suma el cierre de algunas atenciones debido a la alta cartera pendiente que la entidad mantiene con las instituciones de salud.
Ospina dejó en evidencia la gravedad de la crisis que enfrenta el sistema de salud en la región y en el país. En el marco de su recorrido nacional para restablecer servicios, el funcionario reconoció fallas críticas en la capital caldense, especialmente en la entrega de medicamentos en zonas periféricas y en los cierres parciales de atención, situaciones que están directamente relacionadas con la falta de pagos oportunos a la red prestadora.
Ospina fue claro en señalar que sin flujo de recursos no es posible garantizar la prestación de servicios, lo que termina afectando la dignidad de los usuarios. En ese sentido, explicó que su estrategia se basa en escuchar a los prestadores, construir acuerdos de pago realistas y avanzar en la recuperación progresiva de la atención. Sin embargo, advirtió que no hará promesas que no pueda cumplir, insistiendo en que la Nueva EPS requiere una capitalización urgente con recursos del Estado para responder a deudas acumuladas que, en algunos casos, superan los cuatro años.
El interventor también puso sobre la mesa problemas estructurales del sistema, como el alto costo de los medicamentos, que en Colombia representa cerca del 25% del gasto en salud, muy por encima de estándares internacionales. Denunció además sobrecostos de hasta el 400% en algunos insumos, lo que obliga —dijo— a replantear acuerdos con gestores farmacéuticos y laboratorios para evitar que se siga comprometiendo la sostenibilidad del sistema y la atención a los pacientes.
Finalmente, Ospina insistió en que la crisis actual no es nueva, sino recurrente, y que el modelo de salud vigente muestra signos de agotamiento tras décadas de dificultades financieras. Aun así, descartó la liquidación de la Nueva EPS por el impacto que tendría sobre millones de usuarios y prestadores, y planteó como prioridad recuperar la confianza mediante soluciones conjuntas, giros progresivos de recursos y atención prioritaria a los casos más urgentes, como pacientes oncológicos y de salud mental.




