El general Dan Caine no leyó un informe. Contó una historia. Una que, según dijo, comenzó mucho antes de que los helicópteros rompieran el silencio de la madrugada caraqueña. Una historia hecha de espera, observación y paciencia, donde cada decisión fue tomada con la convicción de que no habría una segunda oportunidad.
De acuerdo con su relato, la operación —bautizada Absolute Resolve— nació a partir de una solicitud formal del Departamento de Justicia de Estados Unidos. El objetivo era llevar ante los tribunales a dos personas acusadas: Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Pero el camino hacia ese momento no fue inmediato. Fue, en palabras del general, la culminación de meses de planeación y décadas de experiencia acumulada por las fuerzas militares estadounidenses.

Durante semanas, equipos de inteligencia trabajaron en silencio. Observaron rutinas, desplazamientos y patrones. Analizaron cada variable posible. No solo se trataba de saber dónde estaba el objetivo, sino de entender el entorno completo: los tiempos, los riesgos, las posibles consecuencias para la población civil. “Observamos, esperamos y permanecimos pacientes”, repitió Caine, como si quisiera subrayar que la prisa nunca fue una opción.
Diciembre llegó con las fuerzas listas, pero no con la orden. La temporada navideña pasó entre alertas y simulaciones. El clima, explicó, era un factor decisivo. Durante días, la ventana de oportunidad no se abrió. Hasta que finalmente, en la noche del 2 de enero, las condiciones se alinearon.
A las 10:46 p. m., hora del este, llegó la orden presidencial. Fue breve. Directa. “Buena suerte y vayan con Dios”. Ese mensaje se transmitió de inmediato a todos los componentes involucrados. Lo que siguió fue una movilización que, según el Caine, no tiene precedentes recientes.
Desde más de veinte bases, en tierra firme y en alta mar, despegaron aeronaves casi al mismo tiempo. Helicópteros de extracción, aviones de combate, plataformas de reconocimiento, drones y bombarderos comenzaron a ocupar posiciones precisas. Más de 150 aeronaves en el aire, miles de horas de experiencia acumulada, todos sincronizados para coincidir en un punto exacto y en un minuto exacto.
El ingreso a Caracas, relató Caine, fue precedido por acciones destinadas a neutralizar amenazas y asegurar corredores seguros. El objetivo principal del componente aéreo era uno solo: proteger a quienes iban en los helicópteros y garantizar que entraran y salieran con vida. La sorpresa era clave. Perderla habría puesto en riesgo toda la misión.
Cuando los helicópteros descendieron a baja altura, la operación entró en su fase más delicada. A la 1:01 a. m., hora del este —2:01 a. m. en Caracas— las fuerzas de aprehensión llegaron al punto señalado. Actuaron rápido, aislando el área y asegurando el perímetro. Todo, según el general, ocurrió con disciplina y precisión.
No fue una noche exenta de tensión. Una aeronave fue impactada, pero logró mantenerse operativa y continuar la misión. Mientras tanto, los equipos en tierra recibían información actualizada en tiempo real desde las agencias de inteligencia, ajustando cada movimiento para reducir riesgos.
Finalmente, siempre según el relato de Caine, Maduro y su esposa fueron puestos bajo custodia. La extracción se realizó bajo cobertura aérea constante, con aeronaves tripuladas y no tripuladas asegurando la retirada. Poco a poco, los helicópteros abandonaron el área y retomaron el trayecto de regreso.
A las 3:29 a. m., hora del este, las fuerzas ya estaban sobre el agua. Minutos después, los detenidos abordaron un buque estadounidense. La operación había terminado.
Frente a los micrófonos, el general cerró su intervención con un mensaje de orgullo y gratitud. Para él, lo ocurrido fue una demostración del nivel de integración, preparación y compromiso de las fuerzas conjuntas de Estados Unidos. “No entrenamos para hacerlo bien —dijo—, entrenamos para no equivocarnos”.
Más allá de los hechos que otros deberán confirmar o contrastar, Dan Caine presentó la operación como un símbolo del alcance militar de su país y como una advertencia: cuando llega la orden, aseguró, sus fuerzas están listas para actuar, en cualquier lugar y en cualquier momento.




