La meta es adjudicar el proyecto en diciembre e iniciar su construcción en 2027. La nueva estructuración del proyecto plantea un modelo de concesión en el que el inversionista privado asumirá la financiación, construcción y puesta en marcha de la planta. Solo cuando entre en operación comenzará a recibir pagos. La inversión de la primera fase ronda los $160.000 millones.
Después de varios años de ajustes técnicos, jurídicos y financieros, el proyecto para construir la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) de Manizales dio un nuevo paso con el inicio oficial del proceso de contratación. Aguas de Manizales publicó el pasado 3 de julio los prepliegos de la licitación en la plataforma SECOP I y espera adjudicar la concesión antes de finalizar este año.

El gerente de la empresa, Jorge Eliécer Rivillas Herrera, explicó que la iniciativa fue completamente reestructurada luego de revisar los aspectos que generaron controversia en procesos anteriores, entre ellos las condiciones del terreno, el riesgo de inundación, la cimentación, la estabilidad del proyecto y el suministro de energía eléctrica.
Uno de los cambios más importantes fue la tecnología que utilizará la planta. Mientras el diseño anterior contemplaba un sistema de lodos activados, la nueva propuesta adopta filtros percoladores, una alternativa que, según los estudios técnicos realizados por la empresa, reduce significativamente tanto la inversión inicial como los costos de operación, especialmente por el menor consumo de energía.
La obra será desarrollada mediante una Asociación Público-Privada (APP), bajo el esquema de concesión previsto en la Ley 1508. En este modelo, el concesionario será el encargado de conseguir el cierre financiero, ajustar los diseños definitivos, construir la planta, ponerla en funcionamiento y demostrar que cumple todos los indicadores ambientales exigidos por la normativa. Solo después de que la PTAR entre en operación comenzará a recibir la remuneración correspondiente por la inversión realizada y por los costos de operación.
Rivillas explicó que antes de abrir formalmente la licitación se realizaron dos procesos de prepublicación, uno en enero y otro en mayo, con el propósito de conocer el interés del mercado y recibir observaciones de posibles inversionistas. Esa retroalimentación permitió fortalecer los pliegos definitivos que hoy hacen parte del proceso contractual.

Si el cronograma se cumple, la adjudicación se realizará en diciembre de este año. Posteriormente comenzará una etapa de preconstrucción cercana a los dos años y medio, durante la cual el concesionario deberá conseguir los recursos financieros, ajustar los diseños y adelantar todos los trámites previos al inicio de las obras. La construcción tendrá una duración aproximada de 18 meses y la puesta en marcha otros seis meses, por lo que la PTAR podría estar operando hacia finales de 2029.
La nueva estructuración también modificó el alcance inicial del proyecto. En lugar de construir desde el comienzo una planta para tratar los cerca de 520 litros por segundo que genera la cuenca sur de la ciudad, se desarrollará una primera etapa con capacidad para 260 litros por segundo, suficiente para atender el caudal que actualmente llega al sitio. Esta decisión responde a que aún faltan interceptores y colectores por construir para transportar la totalidad de las aguas residuales hasta la futura planta.
Según el gerente de Aguas de Manizales, esta construcción por etapas optimiza la inversión inicial y permitirá ampliar la capacidad en el futuro conforme se completen las obras de conducción. Esas ampliaciones no quedarán amarradas al contrato actual y podrán ser contratadas posteriormente por la administración municipal o por Aguas de Manizales, mientras que el concesionario continuará encargado de la operación integral del sistema.
La inversión estimada para esta primera fase asciende a cerca de 160.000 millones de pesos, correspondientes principalmente a los costos de construcción. El modelo financiero también contempla la posibilidad de que el Gobierno Nacional aporte recursos para disminuir el componente de inversión, lo que ayudaría a reducir el impacto económico sobre el proyecto y los usuarios.

En cuanto a la tarifa, Rivillas aclaró que los usuarios no asumirán ningún costo mientras la planta esté en construcción. El cobro del servicio de saneamiento solo comenzará cuando la PTAR entre en operación. De acuerdo con las proyecciones financieras, el incremento inicial en las facturas podría ubicarse entre el 7 % y el 8 % durante los dos primeros años de funcionamiento, para luego estabilizarse en niveles inferiores.
El gerente concluyó que la construcción de la PTAR representa una deuda ambiental histórica con la ciudad y con el río Chinchiná. “Lo importante es dejar el proceso contratado y caminando. La meta es que el próximo año inicie la etapa de construcción y que Manizales empiece, por fin, a saldar una obligación ambiental que durante muchos años ha estado pendiente”, afirmó.




