El alcalde de Manizales, Jorge Eduardo Rojas, presentó el balance de la emergencia con corte al 18 de agosto y confirmó que la ciudad entra en una etapa de transición hacia la reconstrucción. Hasta el momento se han recibido 5.437 solicitudes para la revisión de inmuebles, de las cuales cerca de 3.000 ya fueron atendidas, mientras se realiza un cruce de información para detectar posibles solicitudes duplicadas. La emergencia deja además 2.600 predios evacuados, cerca de 8.000 personas damnificadas, 211 heridos y seis fallecidos, así como aproximadamente 10.000 viviendas afectadas.
De acuerdo con el reporte de la Administración Municipal, de las viviendas afectadas unas 5.000 presentan daños menores, 3.500 afectaciones medias o altas y 1.500 pérdida total. En los albergues permanecen 208 personas, mientras más de 2.000 establecimientos comerciales resultaron afectados, 602 de ellos con daños críticos o altos. El servicio de acueducto ya fue restablecido completamente y solo 293 usuarios continúan sin gas. En materia de ayudas, se han entregado 8.500 kits humanitarios y cerca de 500 subsidios de arrendamiento, con el acompañamiento de la Cruz Roja.
La ciudad también avanza en la recuperación de sus actividades educativas y económicas. El 18 de agosto, el 78 % de los colegios retomó sus actividades, en un proceso gradual que tiene en cuenta a los estudiantes que aún sienten temor o cuyas familias permanecen evacuadas. Paralelamente, cerca de 80 ingenieros continúan con las evaluaciones técnicas de las edificaciones y se mantiene abierta la posibilidad de incorporar más profesionales para responder a las necesidades de la reconstrucción.
En este nuevo escenario, la Alcaldía ya tiene definido el marco general del Plan de Reconstrucción de Manizales y espera que el Concejo Municipal apruebe un crédito de hasta $220.000 millones. Los recursos permitirían avanzar en la demolición de inmuebles en riesgo, programas de mejoramiento de vivienda, subsidios para vivienda nueva, un banco de materiales para familias de asentamientos informales y un plan especial de apoyo al comercio. Ya se adelantan gestiones para demoler estructuras consideradas de alto riesgo, entre ellas un edificio ubicado en Milán y otro en inmediaciones de la Clínica La Presentación.
Uno de los principales avances en la reactivación fue la reapertura de la carrera 23, corredor comercial donde se concentran cerca de 2.900 establecimientos y miles de trabajadores. La mayoría de los negocios pudo regresar a sus actividades, aunque algunos permanecen cerrados por las condiciones de riesgo de los edificios donde funcionan. Así, mientras continúan las evaluaciones, la atención a las familias y las labores de emergencia, Manizales comienza a concentrar sus esfuerzos en recuperar las viviendas, el comercio, la educación y la infraestructura afectada, con el reto de convertir la respuesta a la tragedia en un proceso organizado de reconstrucción.




