La tauromaquia internacional despide a Jerónimo Pimentel Gómez, torero, ganadero y empresario nacido en Cenicientos (España) el 5 de marzo de 1931, quien falleció en Bogotá a los 97 años tras una vida profundamente ligada al mundo del toro. Su trayectoria, que comenzó en la Escuela Taurina de Madrid, estuvo marcada por episodios que parecían sacados de una película, como aquella madrugada en Sevilla en la que, tras una noche de fiesta con el cantante Bing Crosby, recibió la noticia de que debía sustituir a Antonio Ordóñez en una corrida de Miura, compromiso que afrontó apenas horas después.
Con el paso de los años, Pimentel trasladó su vida a América, donde encontró en Colombia un nuevo hogar. En Bogotá formó su familia, apoderó toreros y llegó a ser empresario de la histórica plaza de toros de La Santamaría, además de impulsar ferias en distintos países del continente. Su ganadería El Paraíso, fundada junto a Enrique Martín Arranz con sangre de casas emblemáticas como Jandilla, Juan Pedro Domecq y El Torreón, se convirtió en una referencia del toro bravo en la región y protagonizó numerosas tardes triunfales en la Plaza de Toros de Manizales.
Más allá del ruedo, Pimentel también dejó una huella humana en Colombia. En Choachí, donde se asentó su ganadería, impulsó una escuela taurina que lleva su nombre y apoyó diversas obras sociales, entre ellas el sostenimiento de un asilo para adultos mayores. Hasta sus últimos años confesaba seguir soñando con Madrid y con revitalizar su ganadería, reflejando el espíritu apasionado de quien dedicó casi un siglo al toro y cuya historia quedó marcada entre la sierra madrileña y los Andes colombianos.




