Fotos Once Caldas
Fue presentado a través de las redes Juan Pablo Patiño, quien ya trabaja con el equipo blanco
Michael Barrios reconoció la urgencia de sumar en casa, analizó los altibajos recientes y envió un mensaje directo a la afición blanca en medio de las críticas al cuerpo técnico.
El calendario avanza y el margen de error se reduce. Michael no esquiva la realidad: el equipo sabe que en Manizales no puede dejar escapar más puntos si quiere mantenerse en el grupo de los ocho.
“Sabemos que estamos de local y que tenemos que sacar los tres puntos para el bien de todos”, expresó el atacante, consciente de que el Palogrande debe volver a ser fortín.
El rival, Fortaleza, es un equipo que propone, que sale jugando desde atrás y que exige concentración máxima. Por eso, la receta pasa por lo trabajado en la semana: posesión, amplitud por los costados y contundencia en las opciones creadas.
La llegada de Patiño y el equilibrio defensivo

Este viernes a través de las redes sociales el Once Caldas confirmó el regreso de Juan Pablo Patiño, quien se mostró complacido de estar nuevamente en Manizales para aportar la experiencia adquirida en su paso por el fútbol uruguayo, en donde logró un título.
Sobre el refuerzo por izquierda, Barrios valoró la experiencia internacional y el carácter que puede aportar tras su paso por el fútbol charrúa.
“Es un fútbol más aguerrido. Creo que llega más maduro y nos puede aportar mucho”, señaló.
Autocrítica y confianza
En lo personal, Barrios reconoció que su rendimiento ha sido irregular. Sin embargo, el gol ante Junior le devolvió confianza. “Soy consciente. Después de cada partido hago mi autocrítica. Contra Junior me llené de confianza”, dijo.
También explicó la dificultad de jugar en horarios poco habituales, que alteran la rutina física y alimenticia, algo que en la altura y la exigencia del Estadio Palogrande puede marcar diferencia.
Mensaje a la hinchada
En medio de cuestionamientos hacia el técnico y pedidos desde algunos sectores de la tribuna, Barrios fue directo: el grupo está comprometido.
“Entendemos la preocupación y el enojo, pero trabajamos cada día para hacer las cosas bien. Queremos volver a enamorar a la hinchada como el año pasado”, manifestó.
El mensaje final fue de unidad: confianza en el proceso, fortaleza en casa y ambición intacta. Porque más allá de los altibajos, el Once Caldas no está lejos de la pelea. Pero el tiempo apremia. Y en Manizales, ganar ya no es una opción: es una necesidad.




