En su última columna titulada “no más peajes contra Manizales y Caldas”, el ex senador Jorge Enrique Robledo, advierte que el Gobierno Nacional pretende cargar a los caldenses el mejoramiento de la vía Calarcá–La Paila, manteniendo peajes que, asegura, ya cumplieron su función y afectan el desarrollo regional.
Robledo lanzó fuertes cuestionamientos al Gobierno del presidente Gustavo Petro por la intención de financiar el mejoramiento de esa vía, con recursos provenientes de los peajes de Pavas, Santágueda y San Bernardo del Viento, ubicados en el departamento de Caldas.
Según Robledo, “aunque la obra vial es necesaria y no debería ser objeto de oposición, resulta desproporcionado y abusivo que su financiación recaiga sobre los usuarios de estos peajes, que desde 1998 vienen pagando tarifas elevadas tras la construcción de la doble calzada Manizales–Pereira”.
El excongresista advirtió que esta decisión castiga de manera indefinida a los habitantes del occidente caldense, afectando especialmente a Manizales, Chinchiná y Palestina, municipios que —según señaló— “requieren mayor integración regional y mejores condiciones de conectividad, hoy obstaculizadas por la topografía y los altos costos de los peajes”.
Robledo también recordó que «los peajes funcionan como impuestos indirectos, que impactan por igual a quienes tienen mayores ingresos y a los sectores más vulnerables«. En ese sentido, explicó que su efecto no solo recae sobre los propietarios de vehículos particulares, sino también sobre el transporte de carga y el transporte público, lo que termina encareciendo la canasta familiar y afectando especialmente a los hogares de menores recursos.
Las declaraciones de Robledo reavivan el debate sobre la equidad en la financiación de la infraestructura vial y el impacto que las decisiones nacionales tienen sobre el desarrollo y la competitividad de Caldas, un departamento que históricamente ha reclamado mejores condiciones de conectividad sin cargas desproporcionadas para sus ciudadanos.




