La Dirección Territorial de Salud de Caldas (DTSC) fortalece sus acciones en dos frentes fundamentales para el bienestar de la población: la promoción de la salud mental y la prevención de riesgos asociados al consumo de carne de procedencia ilegal. En el marco del mes de la salud mental, la entidad hizo un llamado a las instituciones, la academia y las comunidades para trabajar conjuntamente en la prevención, la identificación de alertas y la creación de redes de apoyo que permitan atender las necesidades emocionales de los caldenses.
Juan David Arcila, psicólogo de la DTSC, destacó que el cuidado de la salud mental no puede recaer exclusivamente en los servicios médicos, sino que requiere comunidades dispuestas a escuchar, acompañar y orientar a quienes atraviesan situaciones difíciles. Como parte de esta estrategia, la entidad trabaja con la Universidad Católica Luis Amigó en la iniciativa ‘No es debilidad, es humano: Desenredando nudos’, que busca acercar herramientas de bienestar emocional a la ciudadanía y fortalecer la prevención de la conducta suicida. La invitación es a escuchar sin juzgar, reconocer las señales de alerta y ayudar a conectar a las personas con el apoyo que necesitan.
Carne saludable
De manera paralela, la DTSC adelanta jornadas de inspección, vigilancia, control y sensibilización para combatir el sacrificio clandestino de animales y la comercialización ilegal de carne. Las actividades ya se han desarrollado en Norcasia y Pensilvania, en el oriente de Caldas, y se extenderán a La Dorada. Según William Andrés Vargas, referente de Alimentos y Bebidas de la entidad, consumir productos cárnicos provenientes de lugares sin condiciones sanitarias adecuadas puede representar riesgos para la salud y favorecer la aparición de enfermedades transmitidas por alimentos. En estas labores participan las secretarías de salud municipales, la Policía Nacional, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) y representantes del sector.
Con estas iniciativas, la autoridad sanitaria busca proteger a los caldenses tanto desde el bienestar emocional como desde la seguridad alimentaria. Mientras en salud mental se promueven la escucha, el acompañamiento y la corresponsabilidad comunitaria, en materia de alimentos se insiste en comprar carne únicamente en establecimientos autorizados que cumplan las normas higiénico-sanitarias. Dos tareas distintas, pero con un mismo propósito: prevenir riesgos, fortalecer la cultura del cuidado y mejorar la calidad de vida de las comunidades del departamento.




