En el marco de la Temporada Taurina de Manizales, se cumplió un emotivo homenaje en el Hospital Infantil Universitario de Caldas a los toreros que hacen parte de los carteles de la Feria y que, a través de su participación en el Festival Taurino, contribuyen de manera directa al sostenimiento y fortalecimiento de esta institución hospitalaria, uno de los principales beneficiarios de las utilidades que genera la fiesta brava en la capital caldense.
El acto, presentado por María Carolina Andrade, permitió no solo rendir un reconocimiento a los matadores, sino también recorrer las instalaciones del hospital y compartir con los niños hospitalizados, quienes recibieron regalos de parte de los toreros en un gesto cargado de humanidad, cercanía y esperanza. Andrade destacó que el Hospital Infantil es “el corazón de la Feria Taurina de Manizales” y recordó que todo el esfuerzo que se realiza año tras año tiene un fin social claramente definido: salvar y mejorar la vida de los niños.

Durante la jornada, los toreros expresaron su emoción y compromiso con esta causa. Sebastián Castella resaltó que el Festival Taurino de Manizales es la clave de la Feria y subrayó que para los toreros ayudar no es un favor, sino un deber: “Tenemos la suerte de hacer lo que nos gusta y poder contribuir es importante. Es una bendición poder estar aquí, ayudar al hospital, a los niños y a las familias, que al final es lo que importa”. El diestro francés también celebró el ambiente vivido en la plaza, con una afición entregada y una plaza llena de amor y entusiasmo.
Por su parte, David de Miranda calificó como “maravillosa” la experiencia de conocer de primera mano el Hospital Infantil y entender que todo lo que sucede en la Plaza de Toros de Manizales tiene un propósito solidario. “Desde España me habían hablado maravillas de vuestra feria y vivirla en primera persona ha sido algo mágico. Saber que todo esto es para una buena causa emociona y ojalá sea por muchos años más”, expresó el torero.
Marco Pérez, en tanto, destacó el impacto personal que tiene la visita al hospital: “Interiormente es muy satisfactorio poder pasar un rato con los niños, darles ánimo y darse cuenta de lo afortunados que somos cuando tenemos salud”. El joven matador agradeció la oportunidad de contribuir desde el toreo al funcionamiento del hospital y a hacer un poco más llevadera la vida de los pequeños pacientes. Además, manifestó su alegría por regresar a Manizales ya como matador de toros, reencontrándose con una afición que, según dijo, siempre lo ha tratado con cariño y respeto.

En el acto también intervino el presidente de la Cruz Roja de Caldas, Dr. Darío Gómez Jaramillo, quien recordó que la Plaza de Toros de Manizales es propiedad de la Cruz Roja y que el Hospital Infantil presta servicios no solo a Caldas, sino a amplias regiones del occidente colombiano. A su vez, Juan Carlos Gómez, gerente de Cormanizales y director del Hospital Infantil, agradeció a los toreros por su altruismo y destacó que gracias a los recursos provenientes de la tauromaquia el hospital ha podido modernizar su tecnología, fortalecer su capacidad quirúrgica y garantizar la atención oportuna a miles de niños, aun en medio de las dificultades del sistema de salud.
La visita concluyó con un mensaje claro y contundente: en Manizales, la tauromaquia trasciende el ruedo y se convierte en una herramienta de solidaridad, esperanza y vida, donde el arte del toreo y la vocación social se unen para beneficiar a quienes más lo necesitan.




