El proyecto del Tren del Café dio un paso decisivo tras la aprobación de 3 millones de dólares en cooperación internacional no reembolsable por parte del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF). Más que un anuncio financiero, se trata de un espaldarazo técnico y político a una iniciativa que busca reconectar al Eje Cafetero con Antioquia a través de una infraestructura ferroviaria moderna.

Los recursos estarán destinados a los estudios de factibilidad de un corredor de 230,7 kilómetros que uniría la Estación Primavera, en Antioquia, con el Kilómetro 41 en Caldas y Caimalito en Risaralda. Este tramo no solo representa una conexión física entre regiones, sino también una apuesta por transformar la logística y el transporte de carga en una zona clave para la economía nacional.
Detrás de este avance hay un trabajo articulado entre las gobernaciones de Caldas, Risaralda y Antioquia, junto con la Promotora Ferrocarril de Antioquia (PFA), entidad encargada de liderar la estructuración del proyecto. A esto se suma el respaldo del Ministerio de Transporte, que dio vía libre para avanzar, alineando la iniciativa con la política nacional de reactivación ferroviaria.
Aunque los 3 millones de dólares cubren una fase técnica, el proyecto requerirá inversiones mucho mayores en el futuro. Por eso, las entidades territoriales ya proyectan complementar estos recursos con aportes del Sistema General de Regalías, en una estrategia que busca garantizar la viabilidad financiera del tren en el mediano plazo.
Los mandatarios regionales coinciden en que el Tren del Café puede convertirse en un motor de competitividad. La expectativa es que esta infraestructura reduzca costos logísticos, impulse las exportaciones y fortalezca sectores productivos, especialmente en una región históricamente dependiente del transporte por carretera.
Más allá de las cifras, el anuncio marca un hito simbólico: el regreso del tren como opción real en Colombia. El desafío ahora será pasar de los estudios a la ejecución, en un país donde muchos proyectos de infraestructura se quedan en planos. Por lo pronto, el Tren del Café vuelve a tomar forma, esta vez con respaldo internacional y una apuesta regional más sólida.




