Sin mucho ruido, pero con efectos importantes, el Concejo de Manizales le dio luz verde a una herramienta clave para destrabar varios proyectos que llevaban tiempo esperando recursos: las vigencias futuras. En la práctica, esto le permite al municipio comprometer desde ahora presupuestos de los próximos años y arrancar procesos de contratación y ejecución que, por su tamaño, no caben en un solo periodo fiscal. La movida apunta directamente a sectores sensibles como vivienda, movilidad e infraestructura, donde varias iniciativas venían avanzando a medias o en pausa.
En la lista aparecen obras concretas: 56 viviendas en San Sebastián para familias afectadas por inviernos pasados, avances en la avenida Kevin Ángel, recursos para el archivo municipal y cerca de 4.000 millones de pesos para el puente en la zona industrial bajo el esquema de valorización. También se destraban procesos técnicos que estaban frenados, como las graderías de la cancha auxiliar y el puente de Maltería, que ahora podría iniciar ejecución y no quedarse solo en planos. La apuesta, en el papel, es clara: que los proyectos no se queden en anuncios y logren por fin avanzar con continuidad. Falta ver si el ritmo de ejecución acompaña la decisión presupuestal.




