Fotos Plaza de Toros de Manizales
La Corte Constitucional declaró ajustada a la Constitución la Ley 2385 de 2024, que prohíbe las corridas de toros, el rejoneo, las novilladas, las becerradas y las tientas en Colombia, como parte de una transformación cultural en favor del bienestar animal.
La decisión fue unánime y reafirma que estos espectáculos afectan la integridad de formas de vida no humana. Además, se avaló la ley frente a temas como el impacto fiscal, la diversidad cultural, la libertad de expresión y los derechos de quienes ejercen esas actividades.
La Corte también analizó la inclusión de toros coleados, corralejas y peleas de gallos, pero declaró inexequible esa parte del texto. Sin embargo, la prohibición de estas prácticas se mantiene vigente por tres años, plazo en el que deberá avanzarse en la reconversión laboral y cultural de quienes dependen de ellas.
Ley “No Más Olé” (Ley 2385 de 2024)
En mayo de 2024, el Congreso colombiano aprobó esta ley, que fue sancionada por el presidente Gustavo Petro. Establece la prohibición de las corridas de toros (incluyendo rejoneo, novilladas, becerradas y tientas) en todo el país, con una transición para su entrada en vigor a partir de 2027.
Decisión unánime de la Corte Constitucional (4 de septiembre de 2025)
La Sala Plena, bajo la ponencia del magistrado Miguel Polo Rosero, declaró que los artículos centrales de la ley son ajustados a la Constitución (exequibles). Además, invalidó parcialmente un parágrafo que permitía conservar actividades como cabalgatas, toros coleados, corralejas y peleas de gallos, extendiendo la prohibición a estos eventos también.
Plazo de transición
Aunque algunas modalidades (como corralejas, peleas de gallos, toros coleados y cabalgatas) quedan prohibidas, la Corte concedió un periodo de tres años para su implementación plena. Este plazo busca facilitar procesos de reconversión laboral y cultural en las regiones afectadas.
Las reacciones del mundo del toro al fallo
Las voces de toreros, organizadores, ganaderos, gremios y autoridades locales expresaron en Manizales un fuerte rechazo a la determinación adoptada.
Jorge Eduardo Rojas, alcalde de Manizales, expresó su preocupación por el impacto cultural y económico: “hay cientos de miles de personas que tienen en su ADN la tauromaquia” y señala que la prohibición —sin diálogo— fue un borrón de su identidad histórica.
Juan Carlos Gómez, gerente de Cormanizales, alertó sobre riesgos en el sector turístico y económico, así como el impacto en los toros de lidia, y enfatizó «los toros van a ir al matadero«.
Juan Uribe, líder de Taurojoven Manizales, advirtió que se estaría sentenciando la muerte de la Feria de Manizales, del Hospital Infantil que recibe donaciones derivadas, y de economías formales e informales ligadas a la temporada taurina, valorada en más de $ 25.000 millones.
Juan Sebastián Hernández, torero, calificó la medida como un “golpe duro a la libertad”, defendió su vocación y denunció haber sido estigmatizado como asesino.
Jorge Gutiérrez, ganadero de Dosgutiérrez, consideró que la prohibición es un atentado contra la libertad de los taurinos y simbolizó una imposición dictatorial.
Emerson Pineda, banderillero y director de la Escuela Taurina de Cormanizales, lamentó que se corten los sueños de niños y jóvenes toreros.
Representantes turísticos como Carlos Arturo Gallego Cetina (Hotel Termales El Otoño), Juan Pablo Alba(Cotelco Caldas) y Juan Carlos Franco (Fenalco Caldas) alertaron sobre la pérdida de empleos, ingresos y visitantes, y plantearon la necesidad de generar nuevas iniciativas durante los tres años de transición.
Entre tanto a nivel nacional el icónico torero César Rincón afirmó: “Los toros de lidia que nosotros mantenemos van a ir a sacrificio. No hay derecho a coartar los sueños de muchos niños que quieren ser toreros” y calificó la medida como un “atropello a la libertad, al derecho al trabajo”.
Denunciaron que la prohibición no solo afecta lo cultural, sino la economía y el empleo en ciudades como Bogotá, Cali y Manizales.
Rincón añadió que la prohibición influye negativamente en la construcción de una identidad cultural y que va en contra del libre desarrollo personal.

Críticas desde el ámbito político y gremial
Octavio Cardona, representante a la Cámara por el Partido Liberal, consideró que la Corte, al expandir la prohibición más allá de lo previsto, “legisló” sobre una norma existente, afectando tradiciones con arraigo regional.
Juana Carolina Londoño, representante conservadora por Caldas, reconoció la magnitud del desafío, pero expresó confianza en que Manizales podrá reinventarse desde la cultura, el turismo y la economía, buscando oportunidades inclusivas para todos.
Reacciones públicas y culturales
Fuera del mundo taurino, también hubo respuestas polémicas. El músico Andrés Calamaro defendió públicamente la tauromaquia durante un concierto en Cali, utilizando su chaqueta como capote. Esto generó una fuerte reacción: abucheos del público y un breve abandono del escenario, tras lo cual exclamó: “Están cancelados y bloqueados, hasta nunca”. Sus declaraciones —muy polarizadoras— fueron recibidas con igual medida en redes: defendió su postura como un ejercicio de libertad de expresión, mientras que organizaciones como Fundación Animal Libre lo condenaron.
El presidente Gustavo Petro y líderes animalistas celebraron la decisión como una afirmación del valor de la vida y una oportunidad para reemplazar la tauromaquia con festividades culturales.




