En una noche cargada de emociones en el estadio Atanasio Girardot, Atlético Nacional salió decidido a remontar la serie y durante gran parte del compromiso sometió a Junior de Barranquilla, pero la falta de efectividad y la gran actuación del arquero Silveira le impidieron alcanzar el objetivo. El conjunto antioqueño generó múltiples opciones de gol durante la primera mitad, encontrándose además con los palos en al menos dos ocasiones cuando parecía llegar el descuento que reabriera la final.
El primer tiempo concluyó con la misma ventaja global de los barranquilleros, 3-0, obligando a Nacional a asumir aún más riesgos en la etapa complementaria. Los integrantes del cuadro verdolaga adelantaron líneas, aumentaron la presión y buscaron por todos los caminos una igualdad que les permitiera, al menos, llevar la definición a los lanzamientos desde el punto penal.
La oportunidad más clara para cambiar la historia llegó a través de una pena máxima. Alfredo Morelos asumió la responsabilidad, pero desperdició el cobro, dejando escapar la posibilidad de acercar a Nacional en el marcador y encender definitivamente la ilusión de los aficionados verdes. Junior, por su parte, también tuvo opciones para sentenciar la serie, aunque la falta de precisión en el último toque mantuvo la incertidumbre hasta los minutos finales.
La polémica apareció sobre el minuto 89, cuando una acción dentro del área generó el reclamo de todo Nacional por una posible pena máxima. Tras la revisión del VAR, el árbitro Carlos Betancur decidió no sancionar la infracción, decisión que provocó protestas en las tribunas y en el banco local. Finalmente, el encuentro terminó con victoria de Nacional en el partido, pero con el título 12 para el Junior de Barranquilla, que volvió a coronarse frente al conjunto verdolaga en Medellín, sumando una nueva estrella a su historia, y repitiendo una celebración que los aficionados rojiblancos difícilmente olvidarán.




