La segunda sesión del debate de control político sobre Emas by Veolia en el Concejo de Manizales estuvo centrada en las inquietudes ciudadanas por el incremento de las facturas del servicio de aseo. Los concejales coincidieron en que, aunque el servicio es bien calificado, la principal inconformidad radica en la falta de información sobre la composición de la tarifa y en la necesidad de fortalecer la atención a los usuarios.

El gerente de Emas, Juan Carlos Quintero Díaz, explicó que la empresa no define las tarifas, sino que aplica la metodología establecida por la Comisión de Regulación de Agua Potable y Saneamiento Básico (CRA). Precisó que los incrementos responden a variables como el salario mínimo, el IPC, los combustibles y otros factores técnicos regulados por la normativa nacional.
Durante la sesión también aclaró que en la reunión sostenida con el Comité Popular de Usuarios y la Superintendencia de Servicios Públicos nunca se acordó congelar las tarifas ni regresar los cobros a los valores de diciembre. Indicó que lo pactado fue corregir el procedimiento de las reclamaciones y confirmó que la Superintendencia solicitó a Emas toda la información sobre el cálculo de las tarifas, documentación que ya fue entregada y que será analizada en una mesa técnica.
Durante el debate, los concejales Jorge Eliécer Galeano y Héctor Fabio Delgado coincidieron en que Emas debe realizar un amplio ejercicio de pedagogía para explicar a los ciudadanos cómo se compone la factura y por qué cambian los cobros cuando una vivienda modifica su uso residencial, se subdivide o desarrolla actividades comerciales. Delgado propuso además comparar técnicamente las tarifas de Manizales con las de otras ciudades, desagregar cada uno de los componentes del cobro y revisar el impacto que tuvo el incremento del salario mínimo sobre los costos del servicio, al considerar que buena parte de la operación depende de mano de obra.
Por su parte, el concejal Julián García sostuvo que el debate debe ir más allá de la discusión tarifaria y convertirse en una reflexión sobre el futuro ambiental de la ciudad. Señaló que Emas necesita una transformación estructural que fortalezca la economía circular, la separación en la fuente y el reciclaje, y responsabilizó también a la Administración Municipal por la falta de inversión en cultura ciudadana y gestión integral de residuos. Advirtió que, de no producirse cambios, podrían surgir iniciativas ciudadanas para explorar otros modelos de prestación del servicio permitidos por la legislación.
La sesión concluyó sin decisiones sobre cambios en las tarifas, pero con el compromiso de continuar el seguimiento al proceso que adelanta la Superintendencia de Servicios Públicos. El Concejo reiteró que su función es ejercer control político sobre la prestación del servicio y acompañar a la ciudadanía en la búsqueda de soluciones que garanticen transparencia en la facturación y una mejor comunicación entre la empresa y los usuarios.




