La Alcaldía de Manizales, a través de la Unidad de Gestión del Riesgo (UGR) y en articulación con otras dependencias municipales, avanza en una intervención prioritaria sobre un inmueble de alto valor patrimonial ubicado en el centro de la ciudad, contiguo a la Gobernación de Caldas, con el propósito de mitigar un riesgo inminente para la comunidad y las edificaciones vecinas.
La situación se originó en diciembre de 2024, cuando un incendio estructural afectó gravemente la edificación, generando un progresivo deterioro que puso en peligro a peatones, inmuebles colindantes —varios de ellos también catalogados como patrimonio arquitectónico y cultural— y la movilidad en este sector estratégico de la capital caldense. Tras el siniestro, la Administración Municipal activó de manera inmediata el proceso administrativo correspondiente y notificó al Ministerio de las Culturas para solicitar la autorización necesaria que permitiera intervenir el bien.

Durante varios meses, las autoridades locales remitieron informes técnicos periódicos que evidenciaban el empeoramiento de las condiciones estructurales del inmueble, sin que se recibiera una respuesta oportuna que habilitara una acción preventiva. La exposición prolongada a la intemperie agravó los daños, incrementando la inclinación de la fachada, generando fracturas en columnas y vigas, y elevando de manera considerable el riesgo de colapso.
Ante este escenario, la Administración Municipal declaró la calamidad pública y expidió la resolución que ordena la demolición, decisión que contó con el aval del Consejo Municipal de Gestión del Riesgo, en el marco de la Política Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres. Así lo explicó el director de la UGR, Diego Armando Rivera Gutiérrez, quien destacó que la medida se adoptó para salvaguardar la vida de las personas y evitar afectaciones mayores al patrimonio urbano del centro de Manizales.

El proceso de demolición comenzó con el retiro de los elementos que ya habían colapsado. En los próximos días, los trabajos continuarán con el desmontaje manual de la fachada, mediante el uso de andamios y un avance controlado desde el tercer piso hasta el primero. Esta metodología busca garantizar las máximas condiciones de seguridad y minimizar cualquier impacto sobre las edificaciones vecinas, muchas de ellas con declaratoria patrimonial.





