En la Casa de la Cultura de Malhabar, en la Comuna Universitaria de Manizales, las tardes transcurren entre risas, equilibrio y movimientos que desafían la gravedad. Mientras algunos participantes aprenden a mantener el ritmo de los malabares, otros se elevan en telas o prueban su destreza sobre monociclos. Allí funciona la Escuela de Circo, uno de los programas más llamativos de este escenario cultural, donde niños, jóvenes y adultos descubren que el circo es mucho más que espectáculo: es disciplina, creatividad y confianza en el propio cuerpo.
Cada jornada se convierte en un espacio de aprendizaje y exploración. Los asistentes llegan con curiosidad y, poco a poco, se adentran en técnicas como malabarismo, acrobacia, danza aérea, pole sport y manejo de objetos, combinando destreza física con imaginación. El proceso formativo se desarrolla a través de tres líneas pedagógicas orientadas por docentes especializados. “Este año trabajamos tres líneas con tres docentes diferentes: una de aéreos, otra de malabares y una línea mixta donde se integran distintas técnicas para comprender el movimiento y el manejo de objetos”, explica Jackson Cardona, tallerista del programa de Casas de la Cultura.

En las alturas, la danza aérea despierta la fascinación de quienes se animan a subir a las telas, al trapecio o a la lyra. Para el formador Sebastián Giraldo, estas prácticas van más allá del ejercicio físico. “Son un pretexto para enamorar a las personas del bienestar físico y mental. Aquí no solo trabajamos el cuerpo, también la mente, y aprendemos un arte que puede aplicarse a la vida”, afirma. Este año, además, se incorporan los tubos de pole sport, una técnica que amplía las posibilidades del movimiento aéreo.
Mientras tanto, en el suelo, los participantes exploran el universo del equilibrio y la manipulación de objetos. Allí, la formadora Mayra Fernanda Manrique guía a los estudiantes en técnicas de malabares, clown, monociclo y manejo de elementos propios del circo. Desde la Secretaría de Cultura y Civismo, la invitación está abierta para que más habitantes del sector se acerquen a este espacio cultural y participen en los talleres gratuitos que ofrece la Casa de la Cultura de Malhabar, donde el arte circense se convierte en una oportunidad para aprender, compartir y fortalecer el encuentro comunitario.




