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Con el inicio del año académico, no solo regresan los cuadernos y las rutinas, también aparecen emociones que pueden pasar desapercibidas. La ansiedad se ha convertido en uno de los síntomas más frecuentes en niños, niñas y jóvenes durante el regreso o ingreso a clases, asociada a las expectativas, los cambios y las exigencias propias de un nuevo ciclo escolar o universitario. Así lo advierte Liceth Zaraza, psicóloga de la Dirección Territorial de Salud de Caldas, quien señala que el temor al rendimiento académico, la presión por obtener buenos resultados y el miedo a no cumplir las metas trazadas generan altos niveles de estrés y frustración.
En una ciudad como Manizales, con una marcada vocación educativa, estos factores se intensifican, especialmente entre jóvenes de educación media y superior, quienes enfrentan no solo exigencias académicas, sino también expectativas sociales y personales que afectan su bienestar emocional. Frente a este escenario, la profesional recomienda no asumir que todo debe resolverse al inicio del año y entender que cada proceso tiene su propio ritmo. Construir rutinas saludables, fortalecer las redes de apoyo, promover espacios de autocuidado y reconocer los distintos estilos de aprendizaje son acciones clave para afrontar de manera más equilibrada esta etapa.
Desde la Dirección Territorial de Salud de Caldas se hace un llamado especial a padres, madres y cuidadores para acompañar de forma permanente a niños y adolescentes, observando posibles cambios emocionales o conductuales. Generar espacios diarios de diálogo, apoyar las actividades escolares y estar atentos a señales de alerta no solo contribuye a prevenir el acoso escolar, sino que permite identificar a tiempo dificultades emocionales, favoreciendo así un regreso a clases más saludable y consciente para toda la comunidad educativa.




