Foto Dirección Técnica de Investigación de Accidentes Aéreos
La Aeronáutica Civil reveló los primeros resultados de la investigación sobre el accidente aéreo ocurrido el 10 de enero de 2026 en Paipa, Boyacá, tragedia en la que perdieron la vida el cantante Yeison Jiménez, cuatro miembros de su equipo de trabajo y el piloto de la aeronave. El siniestro se produjo pocos segundos después del despegue del aeródromo Juan José Rondón, cuando el avión cayó a tierra y se incendió.
La aeronave involucrada, una Piper PA-31-325 Navajo, había cumplido varios vuelos en los días previos al accidente y había pasado recientemente por un proceso de mantenimiento en el motor izquierdo, incluyendo el cambio de anillos y magnetos. De acuerdo con la Dirección Técnica de Investigación de Accidentes (DIACC) de la Aeronáutica Civil, el 9 de enero el avión realizó vuelos de prueba y trayectos comerciales sin que se presentaran novedades técnicas.
Para el día del accidente estaba programado un vuelo hacia Medellín, con seis personas a bordo y parámetros normales de operación. Sin embargo, tras iniciar la carrera de despegue por la pista 05 y elevarse, la aeronave perdió sustentación de manera abrupta, impactó contra el terreno a corta distancia del aeropuerto y se produjo un incendio posterior, consecuencia de la ruptura estructural y el contacto del combustible con partes calientes de los motores.
Las autoridades aeronáuticas confirmaron que el siniestro ocurrió en condiciones meteorológicas estables, con visibilidad adecuada y sin fenómenos climáticos que pudieran haber influido en la emergencia. El impacto se registró en zona rural de Paipa, en la vereda Romita, a una elevación superior a los 8.200 pies, con una trayectoria corta desde el punto inicial de contacto hasta la posición final de la aeronave.
Durante la inspección de los restos, los investigadores hallaron todas las secciones del avión en el lugar del accidente, descartando una ruptura en vuelo. Las marcas en hélices y motores evidenciaron baja energía al momento del impacto, mientras que los daños estructurales y el incendio se produjeron exclusivamente después de la colisión. Tampoco se encontraron rastros de fuego previo en el terreno.
La DIACC señaló que la aeronave contaba con certificación vigente, que el piloto tenía licencias y experiencia suficientes, y que el aeródromo operaba dentro de los parámetros autorizados. No obstante, al tratarse de un informe preliminar, la Aeronáutica Civil aclaró que aún no se ha determinado la causa del accidente, investigación que continúa con el apoyo de autoridades y fabricantes internacionales, bajo los estándares del Anexo 13 de la OACI.




