A partir del próximo viernes, Manizales implementará de manera temporal un pico y placa con dos dígitos diarios. En materia educativa, solo tres instituciones no podrán retomar las clases presenciales el próximo martes debido a las afectaciones ocasionadas por el sismo. Los albergues continúan recibiendo a las familias damnificadas y aún cuentan con capacidad para atender a más personas en caso de ser necesario. Los equipos técnicos mantienen las visitas a los inmuebles afectados para realizar las respectivas inspecciones.
El alcalde de Manizales, Jorge Eduardo Rojas Giraldo, entregó un nuevo balance de la emergencia provocada por el sismo y destacó el aumento significativo de la capacidad de respuesta de la ciudad. Las solicitudes de inspección de viviendas y estructuras pasaron de 655 a 2.050, mientras los equipos técnicos lograron realizar cerca de 935 visitas, frente a las 485 efectuadas el día anterior. El mandatario agradeció especialmente a los cerca de 192 ingenieros civiles y estructurales que trabajan en la ciudad, muchos de ellos provenientes de otras regiones del país y vinculados a universidades y organizaciones de ingeniería, quienes se han sumado voluntariamente a las labores de evaluación.

El número de damnificados también aumentó y ya supera las 2.458 personas, mientras cerca de 500 han sido evacuadas y censadas formalmente para acceder a los diferentes auxilios. El balance registra 182 personas heridas y seis fallecidos. En materia de vivienda, se contabilizan 1.970 inmuebles con afectaciones parciales y cerca de 1.449 con daños totales. Para quienes perdieron su vivienda, la Alcaldía avanza en la implementación del subsidio de arrendamiento por 300.000 pesos mensuales durante tres meses, con la posibilidad de ampliar el apoyo si existen recursos y las circunstancias lo requieren. La expectativa del alcalde es comenzar a girar los primeros subsidios el próximo martes, una vez concluya el proceso contractual con la Cruz Roja.
Los albergues también han ampliado su atención y actualmente reciben a más de 287 personas, con capacidad disponible para quienes no tengan un lugar seguro donde permanecer. Allí se ofrece alojamiento, alimentación, baños, duchas, agua caliente y acompañamiento de la Administración Municipal y de voluntarios. En paralelo, el municipio trabaja en la recuperación de la actividad económica: los establecimientos comerciales reportados como afectados pasaron de 977 a 1.270. La Alcaldía adelanta visitas a estos negocios y coordina con los gremios acciones que permitan reabrir aquellos que presentan daños menores. También se trabaja para recuperar espacios para los vendedores informales y se analiza la posibilidad de establecer ayudas de arrendamiento para comerciantes.
En infraestructura educativa, el balance se mantiene en 16 colegios privados y 24 públicos afectados, pero las evaluaciones permitieron establecer que la mayoría podrá retomar actividades el próximo martes. Solo dos instituciones públicas, el Liceo Isabel La Católica y El Libertador, y una privada, el Semenor, no podrán funcionar normalmente en sus instalaciones. En salud, las inspecciones establecen afectaciones en 17 instituciones prestadoras de servicios. Mientras tanto, 90 integrantes del Ejército y cerca de 900 policías continúan desplegados en la ciudad, junto con 250 voluntarios dedicados a la recolección de escombros y 22 puntos de intervención. En servicios públicos, el acueducto opera con normalidad y solo permanecen 236 usuarios sin gas, principalmente en edificaciones donde todavía no es segura la reconexión.
La movilidad es otro de los desafíos inmediatos. Ante los cierres de vías y los trabajos de maquinaria y recolección de escombros, la Alcaldía anunció un pico y placa temporal de dos dígitos diarios, que comenzará este viernes y se mantendrá inicialmente hasta el 31 de agosto. Además, durante la noche se mantendrá el toque de queda desde la medianoche, mientras se evalúa su continuidad. Rojas explicó que estas medidas buscan facilitar la circulación y permitir que la ciudad avance hacia la recuperación de su actividad comercial. En cuanto al Cable Aéreo, las autoridades continúan con las evaluaciones de seguridad, mientras se adelantan las labores para recuperar las estructuras afectadas. El estadio también está siendo sometido a una revisión especializada y, aunque hasta el momento no se han identificado fallas estructurales, esta semana no habrá fútbol en Manizales.
El alcalde insistió en que la atención se desarrolla de manera simultánea en todos los frentes y que no existe una única prioridad: viviendas en riesgo de colapso, instituciones de salud, colegios, comercio, vías, albergues y edificaciones públicas están siendo intervenidos de acuerdo con las necesidades identificadas. También anunció controles estrictos contra la especulación de precios en alimentos, materiales de construcción y arrendamientos, luego de detectar incrementos injustificados en algunos cánones de alquiler y en productos como hierro y cemento. Rojas pidió a la ciudadanía denunciar estos casos a través de la línea 123 y reiteró que nadie debe ingresar a una edificación que no haya sido revisada. Al mismo tiempo, destacó la solidaridad de los manizaleños, de los organismos de socorro, transportadores, voluntarios y comunidades que se han sumado a la emergencia, y aseguró que las inspecciones continuarán tanto en la zona urbana como rural para permitir que las familias cuyas viviendas no representen riesgo puedan regresar de manera segura.




