Por Germán Mejía Gallo, Aquí Manizales
Las declaraciones del nuevo representante a la Cámara por Caldas, Mateo Hidalgo, sobre supuestas solicitudes de dinero por parte de periodistas para no hablar mal de él, generaron sorpresa y preocupación en buena parte del gremio periodístico de Manizales.
Las palabras del recién elegido representante a la Cámara por Caldas, Mateo Hidalgo, encendieron un debate en el periodismo regional. Durante una intervención pública, el dirigente aseguró que en varias oportunidades algunos periodistas le habrían pedido dinero para evitar críticas o comentarios negativos en su contra, una afirmación que, por su alcance, terminó sacudiendo a buena parte del gremio informativo de la ciudad.
“Es lamentable que en muchas oportunidades varios periodistas me pidieron plata para no herirme o para no hablar mal de mí o para no criticarme”, señaló Hidalgo, al tiempo que agradeció a algunos medios por abrirle sus espacios. En su intervención destacó que en esos escenarios se le permitió hablar, ser consultado y también recibir críticas cuando correspondía, resaltando la responsabilidad que tienen los medios frente a la información.
Sin embargo, la afirmación generó sorpresa entre numerosos periodistas de Manizales, muchos de los cuales aseguran no tener relación alguna con prácticas de ese tipo. La incomodidad surge, sobre todo, porque al no mencionar nombres concretos ni contextos específicos, la denuncia termina dejando bajo sospecha a un gremio amplio, integrado en su mayoría por profesionales que ejercen su oficio con criterios éticos y sin pertenecer a las élites a las que aludió el congresista.
En distintos círculos periodísticos se ha planteado que, si existen casos de comportamientos indebidos, estos deberían señalarse con claridad para evitar que la generalización termine afectando la credibilidad colectiva del oficio. Para muchos comunicadores, el señalamiento abierto sin precisiones no solo genera malestar, sino que también mezcla realidades distintas dentro de un mismo juicio público.
El episodio, más allá de la controversia, vuelve a poner sobre la mesa un debate permanente: el de la ética en el ejercicio periodístico y la responsabilidad de quienes hacen denuncias públicas. Mientras algunos reclaman nombres y pruebas, otros insisten en que el periodismo serio debe seguir respondiendo con lo que considera su principal herramienta: el rigor, la independencia y la transparencia frente a la audiencia.
Las declaraciones de Hidalgo abren ahora una discusión inevitable en Manizales: cómo proteger la credibilidad del periodismo y, al mismo tiempo, exigir claridad cuando se hacen denuncias que involucran a todo un gremio.




