Fotos Once Caldas
El volante, una de las piezas que ha ganado protagonismo en el equipo de Hernán Darío Herrera, reconoce que el buen fútbol no ha sido suficiente. Andrés, antes de enfrentar a Boyacá Chicó este sábado a partir de las cuatro de la tarde en Tunja, habla de la necesidad de seguir recuperando los puntos que se han escapado.
«El Once Caldas juega bien, propone, genera fútbol y tiene jugadores con capacidad para llegar al área rival. Pero hay algo que todavía le está faltando: convertir esas buenas actuaciones en puntos«, dice Colorado, uno de los protagonistas ya consolidado en la mitad de la cancha.
“Si bien es cierto ganamos el último juego, nos ha faltado carácter para mantener los resultados”. Para él, el equipo necesita aprender a manejar mejor los momentos de los partidos y trabajar hasta el último minuto para no dejar escapar lo que se ha construido durante los 90 minutos.

Colorado ha sido una de las apuestas que le ha funcionado a Hernán Darío Herrera. Llegó a Manizales este semestre y hoy aparece como un jugador importante dentro de la estructura del equipo. Su recorrido, que incluye un título en el fútbol colombiano y una experiencia internacional, le ha permitido asumir responsabilidades diferentes en la cancha.
Su posición natural es la de volante mixto, donde asegura sentirse más cómodo por su capacidad para participar en el juego y llegar al gol. Sin embargo, Herrera también lo ha utilizado como volante de recuperación. Ante Junior, por ejemplo, terminó desempeñándose como seis. “En la posición que se requiera ayudar, cualquiera que sea, vamos a saber resolver. Estamos para eso”.
Y esa versatilidad también hace parte de la propuesta del Once Caldas. Los volantes de marca no solamente tienen la misión de recuperar la pelota; también reciben autorización para aparecer en campo contrario. Colorado ya marcó en esta Liga y entiende que esa posibilidad de llegar al área es una de las herramientas que tiene el equipo para generar peligro.
El desafío ahora es que ese fútbol tenga recompensa. El partido contra Boyacá Chicó aparece como otra oportunidad para que el Once Caldas encuentre los puntos que se le han escapado y confirme que el crecimiento futbolístico puede transformarse en resultados. “Creo que como equipo hemos venido haciendo un gran trabajo”.
Colorado asegura sentirse cada vez más adaptado a Manizales y a las condiciones de la ciudad. La altura fue inicialmente un reto, pero considera que con el paso de los partidos ha logrado acostumbrarse. Ahora espera que esa adaptación individual también contribuya al objetivo colectivo: que el Once Caldas juegue bien, pero con la fortaleza necesaria para sostener el resultado.




