Lo que debía ser una nueva jornada de fútbol terminó convertido en un bochornoso episodio para el balompié colombiano. La Dimayor canceló este martes 13 de octubre el partido entre Millonarios y Once Caldas, correspondiente a la fecha 13 de la Liga BetPlay II, que estaba programado para las 8:30 de la noche en el estadio Nemesio Camacho El Campín de Bogotá. La decisión se tomó pocos minutos antes del inicio, cuando los equipos estaban preparados para jugar y los aficionados ya ocupaban las tribunas, debido al mal estado de la gramilla, que no ofrecía las condiciones necesarias para disputar un encuentro profesional.
La situación resulta aún más preocupante porque el escenario había sido sometido a trabajos para recuperar el terreno de juego después de los conciertos del grupo surcoreano BTS, realizados los días 3 y 4 de octubre. La empresa Sencia, encargada de la administración del estadio, había asegurado que la nueva grama estaría en condiciones para el regreso del fútbol. Sin embargo, la realidad fue otra y la Dimayor determinó que no era prudente jugar, priorizando la integridad física de los futbolistas.
El Once Caldas a través de un comunicado en sus redes sociales expresó:

La cancelación generó molestia e interrogantes sobre la planificación y el mantenimiento de uno de los escenarios deportivos más importantes del país. El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, calificó como inaceptables las condiciones de la cancha y pidió al Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) iniciar un proceso por un posible incumplimiento de las obligaciones de Sencia. El episodio también dejó en evidencia las consecuencias que puede tener una deficiente preparación del terreno de juego sobre la programación del fútbol profesional.
Para Once Caldas, el aplazamiento frustró la posibilidad de buscar puntos importantes en su lucha por acercarse al grupo de los ocho. El equipo de Carlos ‘Panelo’ Valencia había viajado a Bogotá con Dayro Moreno entre sus principales novedades y con la intención de aprovechar el momento deportivo para sumar como visitante. Millonarios, por su parte, también necesitaba ganar ante su afición para recuperar terreno en la clasificación. Ambos clubes quedaron a la espera de una nueva fecha, que la Dimayor anunció que comunicará oportunamente.
Lo ocurrido en El Campín deja una pregunta inevitable: ¿cómo puede un partido de la máxima categoría del fútbol colombiano cancelarse cuando faltan pocos minutos para el pitazo inicial por una condición del escenario que debía estar resuelta con anticipación? La protección de los jugadores era prioritaria, pero también lo son el respeto por los aficionados, la planificación de los clubes y la seriedad de la competencia. Ahora será necesario establecer responsabilidades y garantizar que la reprogramación se haga con condiciones adecuadas para que un episodio como este no vuelva a repetirse.
Al final quedó en el aire la pregunta sobre qué responsabilidad le cabe a Millonarios, equipo anfitrión, sobre lo sucedido al no existir las garantías para el juego, y si esto no podría ocasionar una demanda de parte del equipo manizaleño para reclamar de los puntos en disputa.




