El Comité de Cafeteros calcula que más de 2.000 viviendas y beneficiaderos quedaron afectados. La prioridad ahora está en garantizar condiciones básicas para las familias y recuperar los beneficiaderos ante el inicio de la cosecha.
Desde el primer día de la emergencia, el Comité de Cafeteros inició un censo en los municipios más afectados, especialmente en el occidente del departamento, donde fueron recorridos Belalcázar, San José, Viterbo, Anserma, Riosucio, Supía y Marmato, además de las zonas norte y oriente. De acuerdo con el dirigente cafetero Marcelo Salazar, el balance preliminar establece que cerca de 2.160 viviendas y beneficiaderos de café presentan algún tipo de afectación, desde daños menores hasta estructuras completamente colapsadas.
La magnitud de la emergencia llevó al gremio a estimar en más de 60.000 millones de pesos los recursos necesarios para reparar los daños registrados en la ruralidad. El censo fue realizado con el acompañamiento de las alcaldías y la Gobernación de Caldas y ya fue presentado al Gobierno Nacional, al vicepresidente de la República y a los ministerios de Vivienda y Agricultura, mientras la Federación Nacional de Cafeteros también adelanta gestiones para conseguir recursos. La expectativa del sector es conformar una bolsa común que permita acelerar las obras y atender una emergencia que afecta no solamente las viviendas de las familias cafeteras, sino también la infraestructura necesaria para mantener la producción.
La primera respuesta se ha concentrado en las necesidades más urgentes de los hogares. El Comité y la Federación ya comenzaron a intervenir algunas de las viviendas que requieren atención prioritaria, especialmente en materia de saneamiento básico, con la recuperación de baños, sanitarios y duchas. El siguiente paso estará dirigido a los beneficiaderos de café, una intervención que cobra especial importancia porque el departamento entra en época de cosecha y estas estructuras son fundamentales para que los productores puedan recibir, procesar y comercializar su café. La prioridad, según Salazar, es que la emergencia no termine convirtiéndose también en una crisis para la producción cafetera.
Mientras llegan los recursos oficiales, la recuperación ha comenzado con una alianza entre el gremio, empresarios y ciudadanos. Empresas como Etex, Toptec y Argos, además de comerciantes e industriales del sector ferretero de Manizales y la región, han aportado materiales para avanzar en las reparaciones. Los propios caficultores también han destinado recursos para recuperar sus viviendas, aprovechando los excedentes que algunos lograron acumular antes de la caída de los precios del café. A este esfuerzo se suma el trabajo del equipo de ingeniería del Comité de Cafeteros, que ha recorrido diferentes zonas del departamento para evaluar las estructuras y entregar recomendaciones técnicas sobre la seguridad de las viviendas y los beneficiaderos.
La reconstrucción de la ruralidad cafetera apenas comienza y el reto es recuperar miles de espacios que representan, al mismo tiempo, vivienda, trabajo y sustento para las familias. Por eso, el gremio insiste en la necesidad de que los recursos públicos lleguen con rapidez y permitan pasar de las soluciones de emergencia a una recuperación de mayor alcance.




