Hace 13 años, en algún rincón del Tolima, el destino decidió probar de qué estaba hecho Yeison Mendieta. Un estruendo, el polvo suspendido en el aire, el zumbido agudo en los oídos, y luego… el silencio. Aquel día, mientras cumplía su deber como soldado del Ejército Nacional, un artefacto explosivo improvisado le cambió la vida para siempre: le arrebató las dos piernas. Pero no su voluntad.
Lo que para muchos habría sido un final, para él fue apenas el inicio de otra historia. Una historia de acero, como la espada que hoy empuña con firmeza en cada combate de esgrima paralímpica.

El renacer en una silla de ruedas
El primer combate no fue contra un rival. Fue contra sí mismo: contra el miedo, la desesperanza y el dolor. Pero Yeison, como buen esgrimista de la vida, aprendió pronto a esquivar las punzadas emocionales con la misma destreza con la que ahora lo hace en la pista. En su proceso de rehabilitación encontró más que un tratamiento: descubrió el deporte paralímpico, y con él, una nueva razón para levantarse cada mañana.
En Manizales, su ciudad adoptiva, la Secretaría del Deporte y el programa Deportista y Entrenador Excelencia, liderado por la Alcaldía de Manizales, se convirtieron en sus grandes aliados. “Fue un bastón en el momento más difícil de mi vida”, recuerda con voz firme. “Gracias a ellos pude renacer y surgir en el deporte”.
El arte de tocar sin herir
Hoy, Yeison tiene 31 años y es uno de los referentes de la para esgrima en Colombia. Con su traje blanco y su silla anclada al suelo, transforma cada duelo en un acto de maestría. Su espada no solo apunta al pecho del oponente; apunta a los prejuicios, a la discriminación, al olvido. En cada movimiento hay una declaración: “Aquí estoy, soy fuerte, soy capaz, y no me rendiré”.
Su palmarés es testimonio de esa fuerza:
Primer campeón nacional de para esgrima en Colombia.
Dos medallas de oro y una de bronce en los Juegos Paranacionales 2019.
Una medalla de oro y una de plata en los Paranacionales 2023.
Pero su verdadero triunfo no está en los podios. Está en la inspiración que provoca. En cada niño que lo ve competir y empieza a creer en sus propios sueños. En cada joven que, enfrentando una adversidad, descubre que rendirse no es la única opción.
Inversión con sentido humano
El respaldo institucional ha sido clave. Solo en el 2025, el programa ‘Deportista y Entrenador Excelencia’ ha recibido una inversión de más de 700 millones de pesos, con un incremento del 14,7% frente al año anterior. Este apoyo ha beneficiado a 75 atletas y entrenadores, proporcionando no solo recursos, sino también esperanza.
“El apoyo es real”, afirma Yeison. “Tenemos implementos, escenarios y lo más importante: motivación. Esta administración, con el alcalde Jorge Eduardo Rojas, ha demostrado que el deporte también puede ser motor de progreso”.
Más allá del deporte
Yeison no es solo un atleta. Es un símbolo. Es la prueba viviente de que el cuerpo puede caerse, pero el espíritu no. Que el dolor puede doblarte, pero no romperte. Que la resiliencia puede ser más afilada que cualquier espada.
Hoy, cuando levanta su arma, lo hace no solo para ganar un punto. Lo hace para decirle al mundo que vale la pena luchar. Que incluso cuando la vida parece cerrarse, siempre hay una pista, una luz, una oportunidad para volver a empezar.
Yeison Mendieta no compite solo con rivales. Compite contra el olvido, la indiferencia y la autocompasión. Y gana, una y otra vez.
En una ciudad como Manizales, donde el deporte comienza a tomar la relevancia que merece como vehículo de transformación social, historias como la de Yeison Mendieta nos recuerdan que el verdadero triunfo no está en llegar primero, sino en atreverse a seguir, a pesar de todo.
Y es que hay batallas que se ganan antes de que suene la campana.




