El médico manizaleño falleció este martes 27 de octubre, a los 89 años. Expresidente de la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación, docente universitario y uno de los impulsores de la educación superior en salud en Manizales.
La medicina y la educación superior de Manizales están de luto por el fallecimiento del médico anestesiólogo Luis Bernardo Ocampo Trujillo, ocurrido este martes 27 de octubre, a los 89 años, a causa de una enfermedad cardíaca. Su trayectoria profesional, académica e investigativa dejó una huella en la medicina colombiana y en la formación de generaciones de profesionales de la salud, además de contribuir al desarrollo de instituciones universitarias de la capital caldense.
Graduado como médico cirujano de la Pontificia Universidad Javeriana y especialista en Anestesiología de la Universidad de Caldas, Ocampo Trujillo fue una autoridad nacional en su especialidad. Se desempeñó como presidente de la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación (S.C.A.R.E.) y permaneció vinculado a la Universidad de Caldas como docente ad honórem de su Departamento de Anestesia. Su conocimiento y experiencia también se reflejaron en la investigación y la divulgación académica, especialmente con su libro Historia de la Anestesiología en Colombia: Cronología, obra dedicada a documentar la evolución de esta especialidad médica en el país.
Su aporte trascendió el ejercicio de la medicina. Fue fundador y director de la Facultad de Terapia Respiratoria de la Universidad Católica de Manizales y decano de la Facultad de Estudios Profesionales en Salud de esa institución. También participó activamente en la creación de la Universidad Autónoma de Manizales, convencido del papel de la educación superior como herramienta de transformación social y desarrollo regional. A lo largo de su vida asumió responsabilidades como director hospitalario, líder gremial, investigador e historiador.
Orgullosamente caldense, como solía definirse, Ocampo Trujillo dedicó buena parte de su vida al servicio de Manizales y del departamento. Entre sus iniciativas se destaca la creación de un museo de equipos médicos históricos, con el que contribuyó a preservar la memoria científica y el patrimonio de la medicina regional. Su interés por la historia de la anestesiología y su compromiso con la formación académica hicieron de él una figura respetada tanto por sus colegas como por las comunidades universitarias a las que estuvo vinculado.
Con su fallecimiento se marcha un médico que hizo de la profesión, la docencia y la investigación una vocación de vida. Su legado permanece en las instituciones que ayudó a construir, en los profesionales que contribuyó a formar y en sus aportes a la memoria de la medicina colombiana. Manizales pierde a uno de sus referentes en el campo de la salud y la educación, pero conserva la obra de un hombre que dedicó sus conocimientos y esfuerzos al bienestar de la sociedad.





You must be logged in to post a comment.