La campaña presidencial colombiana de 2026 llega a la primera vuelta en medio de una fuerte polarización política, debates sobre corrupción, seguridad, crisis del sistema de salud y cuestionamientos económicos. Aunque más de una decena de aspirantes aparecen en el tarjetón electoral, son pocos los candidatos que realmente concentran la atención y las opciones de llegar a la segunda vuelta.
Colombia vive una de las campañas presidenciales más agitadas de los últimos años. La elección del sucesor del presidente Gustavo Petro se desarrolla en un ambiente marcado por la confrontación ideológica, el desgaste institucional y una ciudadanía preocupada principalmente por la corrupción, la inseguridad, la economía y la crisis de la salud.

De acuerdo con las encuestas y algunos análisis políticos, el senador Iván Cepeda aparece como favorito de la izquierda y del denominado continuismo del petrismo. Cepeda logró consolidar el respaldo del Pacto Histórico y llegó tras imponerse en las consultas internas de su sector. Las encuestas lo ubican liderando la intención de voto, aunque sin el margen suficiente para ganar en primera vuelta.
En la derecha, Abelardo de la Espriella, quien sigue creciendo en sus posibilidades de llegar y aventaja a Paloma Valencia por varios puntos de diferencia, ha crecido en sus posibilidades, e incluso algunos observadores lo ven como un eventual ganador de la contienda. El abogado centró parte de su campaña en un discurso de mano dura contra la delincuencia, oposición frontal al gobierno Petro y defensa del empresariado. Su estilo directo y confrontacional le ha permitido crecer especialmente entre sectores conservadores y ciudadanos inconformes con el actual gobierno.
Por su parte, Paloma Valencia, candidata del Centro Democrático y heredera del uribismo político, giró su campaña alrededor de la seguridad, el fortalecimiento institucional y la recuperación económica. Algunos sondeos la muestran como una candidata con posibilidades de derrotar a Iván Cepeda en una eventual segunda vuelta.
Mientras tanto, el centro político no logró despegar con la misma fuerza. Sergio Fajardo volvió a la contienda con un discurso enfocado en la educación, la moderación y la lucha contra la polarización, pero las encuestas muestran un respaldo inferior al esperado. Algo similar ocurrió con Claudia López, quien mantiene presencia mediática, aunque sin consolidar una verdadera opción competitiva para la Presidencia.
Otros candidatos
Otros nombres también hacen parte del debate presidencial y buscan captar nichos específicos del electorado. Entre ellos aparecen Miguel Uribe Londoño, el padre del asesinado Miguel Uribe Turbay; Roy Barreras, a quien al parecer se le desapareció el respaldo político que tuvo en el pasado, ya expresó su apoyo en una eventual segunda vuelta a Cepeda; Mauricio Lizcano, enfocado en tecnología e innovación; y Santiago Botero.
Figuras como Carlos Caicedo y Luis Gilberto Murillo, quienes están en el tarjetón, renunciaron a sus aspiraciones en el camino, al ser conscientes de la falta de respaldo por parte de los votantes. Sondra Malcollins y Gustavo Matamoros complementan el tarjetón.
Los temas más críticos
Uno de los grandes ejes del debate presidencial ha sido el sistema de salud. La crisis financiera de las EPS, la falta de medicamentos y las dificultades en la atención médica han obligado a todos los candidatos a pronunciarse sobre posibles reformas. La seguridad y el narcotráfico también ocupan un lugar central en la discusión electoral, especialmente ante el crecimiento de grupos armados y economías ilegales en distintas regiones del país.
La gran incógnita es si alguno de los favoritos logrará consolidar mayorías suficientes para ganar en primera vuelta o si Colombia se encamina nuevamente hacia una segunda vuelta marcada por la polarización.




