Aquí Manizales

  • LÍNEA EDITORIAL
  • Inicio
  • Manizales
  • Caldas
  • Región
  • Colombia
  • Mundo
  • Deporte
  • Política
  • Otras categorías
    • Al instante
    • Comunidades
    • Cultura
    • Desde El Cable
    • Economía
    • Educación
    • El Personaje
    • Farándula
    • Historias
    • Judicial
    • Medio ambiente
    • Obituario
    • Recuerdos
    • Reportero ambulante
    • Salud
    • Seguridad
    • Sucesos
    • Tecnología
    • Toros
    • Transporte
domingo, 12 julio 2026 / Published in El Personaje, Manizales

Julián Hernández, el hombre que afinó su destino en un requinto

Los sueños también se afinan como las cuerdas de un requinto: con paciencia, constancia y pasión. Esta es  la historia de Julián, el hombre que encontró en este instrumento musical, la banda sonora de su vida.

Julián Arturo Hernández antes de conocer una partitura, ya había descubierto el sonido de los boleros que su madre cantaba en casa, las rancheras que sonaban en las reuniones familiares, el tango que enamoraba a sus tías y la salsa de la Fania que un tío ponía con devoción. Tenía apenas cuatro años cuando recibió de su familia una pequeña organeta, pero pronto entendió que su destino no estaba en las teclas, sino en las cuerdas de una guitarra.

A los 13 años apareció ese instrumento que terminaría marcando su vida. Un año después comenzó a estudiar con el maestro Álvaro López, de la reconocida agrupación Squalo, y a los 16 encontró el sonido que definiría su identidad: el requinto. Fue el maestro Santiago Sánchez quien descubrió en aquel joven una habilidad especial para construir melodías, mientras José Fernando Chavarriaga lo llevó de la mano hacia el universo de los tríos, los boleros y la música romántica. Entre discos de larga duración, casetes y conversaciones musicales, Julián fue aprendiendo una historia que se encontraba en las carátulas de los discos y en la memoria de quienes habían vivido esa época.

La escuela de la vida

Recordó que ese gusto por la música nació en su hogar. Su mamá, Mariela, una apasionada del bolero y gran conocedora de los géneros románticos, el tango y la música de antaño, fue una de sus principales influencias. También sus tías despertaron en él el amor por las baladas, los boleros y la música ranchera, mientras que un tío, experto en la Fania, el son cubano y la salsa de artistas como Héctor Lavoe, Willie Colón y Celia Cruz, fortaleció su admiración por estos géneros. Hoy, Julián les rinde tributo en sus presentaciones, manteniendo vivo el legado musical de estos grandes intérpretes.

Su formación nunca pasó por una universidad. Él mismo se define como un músico empírico, un hombre que aprendió “en la guerra”, como alguna vez le dijo un maestro. Su escuela fueron los escenarios, los ensayos, las conversaciones con otros músicos y la permanente curiosidad por acercarse a quienes admiraba.

Los maestros del requinto

Así fue construyendo una red de maestros y referentes que incluyó a Giuseppe Gallo, Leandro Chávez y, especialmente, al legendario Gilberto Puente, integrante de los Tres Reyes y considerado uno de los mejores requintistas del mundo. Tuvo la oportunidad de conocerlo en el Festival de los Mejores Tríos, realizado en Cali en 2005. A partir de ese encuentro nació una amistad que perduró durante muchos años y que le permitió aprender profundamente de su experiencia. Entre las enseñanzas que más atesora está una que aún guía su camino musical: encontrar un sonido propio sin dejar de honrar la tradición.

Afirma que el aprendizaje del requinto comienza con la escuela de Los Panchos, continúa con Los Tres Reyes y alcanza su máxima expresión con Los Tres Ases y Los Tres Caballeros. Estos últimos desarrollaron una técnica influenciada por el jazz, el blues y otros géneros provenientes de Estados Unidos, que supieron adaptar al requinto con un profundo sentido de la armonía. Sin embargo, sostiene con convicción que todos los requintistas del mundo tienen algo de Gilberto Puente, quien revolucionó la interpretación del instrumento gracias a una técnica depurada, una velocidad extraordinaria y la capacidad de extraer un sonido limpio, elegante y absolutamente inconfundible.

Julián agradece el respaldo y las enseñanzas que ha recibido de numerosos artistas de la región a lo largo de su carrera. De manera especial, recuerda con cariño a Los Hermanos Uribe y Los Hermanos Arenas, entre otros músicos que han compartido con él su experiencia y talento. Destaca que Los Hermanos Uribe son un verdadero patrimonio musical de Caldas y reconoce que gran parte de su formación artística se ha enriquecido gracias a las enseñanzas y el ejemplo que ellos le han brindado. Identifica a Leandro Chaves, Giuseppe Gallo y Anderson Burbano como los mejores requintistas de Colombia.

Su primera aparición ante el público fue a los nueve años, cuando imitaba a Charlie Zaa en concursos de fonomímica. Después llegaron las presentaciones escolares, el teatro y su ingreso al trío Trigo Verde, junto a José Fernando Chavarriaga y José Orlando Delgado, con quienes recorrió teatros, eventos culturales, escenarios de la Feria de Manizales y distintas poblaciones.

Nace Antología

En 2006 nació Antología, proyecto que inició con Daniel Alzate; en 2008 se sumó Cristian Montoya, conformando un trío hasta 2011, cuando Daniel se retiró. Desde entonces, Antología continuó como dúo hasta comienzos de este 2026, cuando ambos decidieron emprender sus carreras por separado. Julián conservó el nombre de Antología, marca con la que se han realizando tributos a artistas como Julio Jaramillo, Los Panchos, Roberto Carlos, Vicente Fernández y Marc Anthony, además de compartir escenario con figuras como Andrés Cepeda, Alberto Plaza, Juan Carlos Coronel, Manuel Medrano y Jason Jiménez.

La familia detrás del músico

Detrás de esa trayectoria aparece una familia que nunca dejó de respaldarlo. Su madre y sus tías fueron el primer público y el mayor apoyo emocional. Su padrino le prometió regalarle una guitarra si aprendía a interpretar el pasillo Esperanza, reto que el joven cumplió con disciplina para recibir el instrumento. Después llegaron maestros que le enseñaron sin cobrar un solo peso, convencidos de que el talento debía acompañarse, no detenerse por razones económicas.

Vivir de la música

Julián siempre ha sido un hombre inquieto. Para él, vivir del arte sí es posible, aunque reconoce que exige disciplina y visión empresarial. Además de invertir permanentemente en instrumentos, vestuario, imagen y producción, decidió convertirse también en formador de nuevas generaciones. Hoy enseña guitarra y requinto a niños del municipio de Anserma, después de haber iniciado ese proceso en la Casa de la Cultura de Bosques del Norte, en Manizales. Paralelamente creó un emprendimiento familiar de tortas caseras, organiza tertulias musicales y promueve conciertos que, además de mantener vivo el patrimonio musical, generan empleo para músicos, técnicos, productores, personal logístico y trabajadores del sector gastronómico.

La oportunidad que cambió todo

Sin embargo, el camino nunca fue sencillo. Recuerda con claridad uno de los momentos más difíciles de su juventud. Tenía apenas 19 años cuando, tras la desaparición de dos proyectos musicales, buscaba desesperadamente una oportunidad para volver a tocar. Una familia le cerró las puertas para presentarse en una fiesta de quince años. Lejos de rendirse, caminó hasta una fonda que se preparaba para la Feria de Manizales y se ofreció a tocar sin cobrar si su música no convencía. El resultado cambió su destino: el empresario lo contrató por varios días más, y un reconocido cantante de la ciudad lo recomendó para un bar en donde el propietario, al observar y escuchar su talento, decidió contratarlo todas las noches. Seis meses después nacería una nueva etapa de Antología, el proyecto que transformaría definitivamente su carrera.

Esa experiencia terminó convirtiéndose en una filosofía de vida. Julián asegura que jamás ha dejado de insistir ni de tocar puertas, porque aprendió que las oportunidades siempre aparecen para quienes perseveran. “Si me caigo diez veces, me levanto veinte”, dice con absoluta tranquilidad, convencido de que el éxito no depende únicamente del talento, sino también de la capacidad para resistir los momentos difíciles.

Volver a las raíces

Hoy, cuando Antología inicia una nueva etapa bajo su dirección artística y con el respaldo del reconocido pianista Santiago Osorio, quien en la actualidad es el pianista de Rey Ruiz, y ha pertenecido a grupos tan importantes como La Misma Gente, Guayacanes, Niche y Son de Cali, Hernández vuelve a las raíces que marcaron su infancia. El proyecto retoma los homenajes al bolero, la salsa clásica, la música de cantina y los grandes intérpretes latinoamericanos como Julio Jaramillo, Héctor Lavoe, Celia Cruz y Willy Colón. Más que un espectáculo, su propósito es construir una experiencia que mantenga viva una tradición musical que considera patrimonio cultural de Manizales.

Le acompaña en esta idea el también músico manizaleño Tomás Giraldo, un Ingeniero Electricista que tiene como pasión el canto y tocar la guitarra, pero que interpreta de manera extraordinaria con su voz dulce y brillante, las canciones de estos y muchos otros reconocidos músicos latinoamericanos, complementando con la voz más rasgada y de barítono de Julián, hacienda una pareja musical que invita a escuchar sus interpretaciones, que en esta oportunidad tiene además el acompañamiento de un grupo musical con trombones, percusión, batería, piano, bajo y coristas mujeres.

Esta nueva historia apenas comienza. La segunda parte permitirá conocer al hombre que hoy, desde su propia casa convertida en escenario cultural, sigue soñando con que la música de Manizales trascienda fronteras. En las paredes de ese lugar cuelgan los retratos de Los Panchos, Los Tres Reyes, Carlos Gardel, Camilo Sesto, Luis Miguel, la Sonora Matancera y la Fania All-Stars, referentes que han acompañado su camino y alimentado su inspiración.

Julián Hernández sigue creyendo que los sueños también se afinan como las cuerdas de un requinto: con paciencia, constancia y pasión. Después de casi cuatro décadas de vida y cerca de veinte años al frente de Antología, continúa caminando con la misma ilusión de aquel niño que descubrió que, entre todas las notas posibles, había una destinada a contar su propia historia, que ahora continúa escribiéndose sobre los escenarios.

El próximo 31 de julio se presentará en el Centro de Eventos Ópera, ubicado en la entrada del sector de Milán, en Manizales, un espacio con capacidad para cerca de 600 personas. Allí ofrecerá un concierto de homenaje a Héctor Lavoe, Celia Cruz y Julio Jaramillo, una nueva oportunidad para compartir con el público la música que ha marcado la vida de muchas personas, y reafirmar que su mayor anhelo sigue siendo llevar el talento de Manizales cada vez más lejos.

 

What you can read next

InfiManizales impulsa reforma para fortalecer operación nacional
Concejo aprobó vigencias futuras por $25 mil millones para obras estratégicas
En Manizales inicia nuevo ciclo de pagos del programa Colombia Mayor

Publicidad


  • Francia vs España, un clásico europeo para un cupo a la final del Mundialjulio 14, 2026
  • Desde El Cable: Habrá nueva concesión en la Autopista del Caféjulio 14, 2026
  • Puente festivo de la Virgen de Chiquinquirá: fe, descanso y movimiento por las carreteras del paísjulio 12, 2026

COPYRIGHT © 2025 Aquí Manizales. Prohibida su reproducción total o parcial, o su uso para el desarrollo de programas de inteligencia artificial o aprendizaje automático, así como su traducción a cualquier idioma, sin autorización escrita de su titular. aquimanizales.com todas las noticias de Manizales, Caldas, Colombia y el Mundo.

TOP imunify-bot-check