La modelación catastrófica calcula $1,65 billones en daños a edificaciones y otros $610.000 millones en infraestructura en el departamento. Aunque las pérdidas son menores que las de Valle del Cauca y Risaralda, el estudio advierte que el impacto debe analizarse también en proporción al valor expuesto.
El terremoto del 10 de agosto de 2026 dejó en Caldas pérdidas económicas estimadas en aproximadamente $2,26 billones de pesos, de acuerdo con la modelación catastrófica de pérdidas en edificaciones e infraestructura realizada por Gabriel Bernal, Omar Darío Cardona, Diana González y Sergio Herrera de la firma colombiana Ingeniar: Risk Intelligence, que este año cumple 40 de fundada y hace trabajos a nivel internacional para agencias multilaterales y gobiernos.
Del total calculado para el departamento, cerca de $1,65 billones corresponden a edificaciones y otros $610.000 millones a infraestructura, cifras que ubican a Caldas entre los territorios con afectaciones económicas importantes dentro de los cinco departamentos analizados.
En el caso de las edificaciones, las pérdidas estimadas para Caldas representan aproximadamente el 3,9 % del valor expuesto. Aunque este porcentaje es inferior al registrado en Chocó, Risaralda, Valle del Cauca y Quindío, la cifra evidencia un impacto significativo sobre el patrimonio construido del departamento. Chocó presenta la mayor afectación relativa, con el 19 % del valor expuesto, seguido por Risaralda, con 9,4 %; Valle del Cauca, 7,8 %; Quindío, 7,5 %, y Caldas, con 3,9 %. La diferencia muestra que el valor absoluto de las pérdidas no siempre refleja la magnitud relativa del desastre en cada territorio.
En infraestructura, Caldas registra pérdidas estimadas en $610.000 millones, equivalentes al 2,7 % del valor expuesto. En este componente, Valle del Cauca concentra nuevamente la mayor pérdida absoluta, con $3,52 billones, seguido por Risaralda, con $800.000 millones; Caldas, $610.000 millones; Quindío, $360.000 millones, y Chocó, $260.000 millones. En términos relativos, Chocó alcanza el 5,6 %, Risaralda el 5,5 %, Quindío el 5,1 %, Valle del Cauca el 4,4 % y Caldas el 2,7 %.
El balance regional muestra que Valle del Cauca concentra la mayor cantidad de pérdidas económicas, con aproximadamente $16 billones en edificaciones y $3,52 billones en infraestructura. Le siguen Risaralda, con $4,63 billones en edificaciones y $800.000 millones en infraestructura; Quindío, con $1,84 billones y $360.000 millones, respectivamente; Caldas, con $1,65 billones y $610.000 millones, y Chocó, con $700.000 millones en edificaciones y $260.000 millones en infraestructura. En los cinco departamentos, la modelación calcula pérdidas directas cercanas a $30 billones.
Los resultados deben entenderse dentro de las características del terremoto: un evento de magnitud Mw 7,4, con una profundidad cercana a 100 kilómetros y una duración del movimiento fuerte que superó los 50 o 60 segundos en algunas zonas. Los investigadores señalan que esta duración excepcional sometió a las estructuras a un número elevado de ciclos de carga sísmica, lo que puede favorecer la acumulación progresiva de deformaciones y daños. Por ello, la evaluación considera que la severidad del evento no debe analizarse únicamente a partir de la aceleración máxima, sino también teniendo en cuenta la duración de la demanda sísmica y las condiciones locales del suelo.
La evaluación constituye una primera aproximación técnicamente consistente para dimensionar las consecuencias económicas del terremoto y servir como insumo para las investigaciones posteriores y los procesos de rehabilitación, reconstrucción y reducción del riesgo. En el caso de Caldas, los $2,26 billones estimados entre edificaciones e infraestructura representan una señal de la magnitud del desafío de recuperación. Al mismo tiempo, el estudio recuerda que este terremoto, aunque de consecuencias económicas muy importantes, no corresponde al peor escenario sísmico previsto para Colombia: las pérdidas estimadas se aproximan a un escenario de período de retorno de 40 años, por lo que el país debe considerar la posibilidad de eventos menos frecuentes y potencialmente mucho más severos.
Los análisis permiten dimensionar la magnitud del terremoto y, particularmente, sus efectos sobre Manizales y Caldas. Aunque el evento generó pérdidas significativas, la estimación regional de unos $30 billones corresponde aproximadamente a un período de retorno de 40 años dentro del perfil de riesgo sísmico colombiano, por lo que no representa el peor escenario posible para el país.




