Luego de meses de debate, cuestionamientos y posiciones encontradas alrededor de la intervención del Parque de La Enea, varios habitantes del sector comenzaron a recorrer nuevamente el espacio recuperado, expresando diferentes reacciones frente al resultado final de las obras. Aunque durante el proceso existieron críticas relacionadas con el impacto ambiental y el diseño del proyecto, parte de la comunidad reconoció mejoras importantes en el escenario y destacó cambios realizados tras las solicitudes ciudadanas.

Luis Orlando Giraldo, presidente de la veeduría del parque, recordó que inicialmente hizo parte de quienes se oponían a la intervención, pero posteriormente entendió que el lugar sí requería adecuaciones. Explicó que la labor de la veeduría se enfocó en garantizar que las obras respetarán las necesidades de la comunidad, especialmente la conservación de las zonas verdes y de los árboles. Señaló además que durante el proceso hubo diálogo permanente con interventores, ingenieros y ambientalistas para incorporar sugerencias relacionadas con accesibilidad, senderos y espacios recreativos.

Patricia Socorro Escudero, habitante del sector, aseguró que el parque quedó “muy bonito y amplio” para el disfrute de niños, mascotas y familias, resaltando que el lugar ahora ofrece mejores condiciones para la recreación. Una percepción similar expresó Martha Lucía Botero, quien recorrió el parque junto a su mascota y destacó los nuevos espacios pensados para los animales y para el encuentro ciudadano. Según afirmó, el lugar quedó “muy hermoso” y más acogedor para la comunidad.

Por su parte, Ramón Orozco manifestó que la transformación del parque representa una obra positiva para La Enea y señaló que muchas personas del sector esperaban desde hace tiempo una intervención de este tipo. Aseguró que, pese a las discusiones que se presentaron durante el proceso, hoy gran parte de la comunidad observa con agrado el resultado final y la recuperación del espacio público.

También Felipe Posada, ex habitante del barrio, consideró que la obra permite que la administración municipal vuelva la mirada hacia sectores tradicionales de la ciudad. Según indicó, aunque hubo personas que se opusieron al proyecto, existe un amplio grupo de ciudadanos satisfechos con las adecuaciones realizadas y con la renovación del entorno.

Sin embargo, no todas las opiniones fueron favorables. Gloria Mercedes Henao, residente del sector desde hace más de 40 años y una de las voces críticas del proyecto, insistió en que las principales preocupaciones de la comunidad estuvieron relacionadas con la protección ambiental. Aunque reconoció que finalmente no fueron talados árboles, expresó reparos frente al manejo del nacimiento de agua y al incremento de zonas en cemento dentro del parque. También planteó dudas sobre algunos espacios construidos y sobre el mantenimiento futuro del escenario.

Pese a las diferencias, las reacciones reflejan la importancia que el Parque de La Enea tiene para sus habitantes, quienes continúan atentos al cuidado ambiental, al mantenimiento del espacio y al impacto que esta intervención tendrá en la vida cotidiana del sector.




