El diputado de la Asamblea de Caldas, Luis Alberto Giraldo, hizo un fuerte pronunciamiento frente a la resolución del Gobierno Nacional que establece tarifas diferenciales para algunos usuarios de los peajes de Autopistas del Café. Aunque reconoció que cualquier medida que favorezca el bolsillo de los ciudadanos es positiva, sostuvo que el beneficio llega tarde, será temporal y no resuelve el problema estructural que enfrenta una de las concesiones viales más antiguas del país.
Según Giraldo, la reducción tarifaria beneficia únicamente a quienes acrediten un tránsito frecuente por una sola caseta de peaje y logren cumplir los requisitos establecidos, entre ellos la instalación de un dispositivo electrónico y la permanencia en el programa. A su juicio, la complejidad del proceso y el corto tiempo de vigencia —hasta febrero del próximo año, cuando termina la concesión— hacen que la medida tenga un alcance muy limitado para las comunidades que durante años han reclamado soluciones definitivas.
El diputado fue más allá al señalar que el Gobierno Nacional está destinando cerca de 21.000 millones de pesos, que estaban previstos para obras de iluminación, seguridad vial, retornos y otras intervenciones en el corredor, para subsidiar parcialmente el pago de peajes durante unos pocos meses. En su concepto, esa decisión responde a una estrategia política en medio del ambiente electoral y no a una planificación responsable sobre el futuro de la infraestructura vial del Eje Cafetero.
¿Qué pasará con la concesión?
Giraldo insistió en que la verdadera discusión debe centrarse en lo que ocurrirá una vez finalice la actual concesión. Consideró que eliminar todos los peajes no es una alternativa viable, pero sí planteó reorganizar su ubicación, conservando únicamente aquellos localizados en los límites interdepartamentales, de manera que los recursos recaudados permitan financiar el mantenimiento de la vía, completar los tramos de doble calzada, construir intersecciones pendientes y fortalecer las obras de seguridad vial.
El asambleísta sostuvo que las comunidades que históricamente han resultado afectadas por la ubicación de las casetas, como habitantes de sectores cercanos a San Andrés, en Chinchiná, y La China, en Manizales, sí deben contar con tarifas diferenciales permanentes y no con beneficios transitorios. “Lo que necesita Caldas es una política de largo aliento para Autopistas del Café y no un pañito de agua tibia que desaparecerá en cuestión de meses”, concluyó el diputado, reiterando el llamado para que el futuro del corredor vial sea definido pensando en las próximas décadas y no en coyunturas políticas.




