El alcalde de Manizales, Jorge Eduardo Rojas, entregó un nuevo balance de la atención de la emergencia provocada por el terremoto del 10 de agosto y confirmó que la ciudad comienza a concentrar sus esfuerzos en una nueva etapa: la reconstrucción. Aunque las labores de atención, evacuación y asistencia a las familias continúan, la Administración Municipal avanza en un plan que busca recuperar las viviendas, edificaciones e infraestructura afectadas, pero con un objetivo fundamental: que todo lo que se reconstruya cumpla estrictamente las normas de seguridad y resistencia sísmica.
El plan de reconstrucción está prácticamente estructurado y contempla siete líneas de trabajo: atención de la emergencia, demoliciones, mejoramiento de vivienda, vivienda nueva, banco de materiales, apoyo a los comerciantes y fortalecimiento del control urbano. Este último componente será transversal y tendrá especial importancia, porque la Administración considera que reconstruir no puede limitarse a levantar nuevamente las estructuras afectadas, sino que debe significar una oportunidad para corregir deficiencias y garantizar edificaciones más seguras.

Rojas anunció que durante aproximadamente un año se fortalecerán los equipos de control urbano con ingenieros y arquitectos que no solo supervisarán grandes proyectos, sino que también llegarán a los barrios para orientar a las familias que deban reconstruir muros, cubiertas y otras obras menores. La intención es evitar intervenciones improvisadas y brindar asesoría sobre elementos fundamentales como amarres, dilataciones y condiciones estructurales. En las nuevas construcciones y reforzamientos será obligatorio cumplir con la NSR-10, norma colombiana de construcción sismo resistente, además de los procedimientos y controles establecidos por las curadurías.
No satanizar
El alcalde también rechazó la posibilidad de que sectores afectados, como Milán, queden condenados a no volver a construir. Explicó que el comportamiento de las edificaciones durante el terremoto estuvo relacionado, en buena medida, con sus características de diseño y construcción, y destacó que numerosas estructuras permanecieron en pie. Por ello, sostuvo que es posible volver a construir en las zonas afectadas siempre que se apliquen correctamente las normas y se incorporen criterios técnicos que permitan reducir los riesgos frente a futuros movimientos sísmicos.
En materia de demoliciones, la Administración aclaró que no se pretende derribar de manera indiscriminada las edificaciones afectadas. La prioridad estará en aquellas estructuras que representen un riesgo elevado para las personas, los inmuebles vecinos y la comunidad. Para las familias que no tengan capacidad económica para asumir los costos, se estudia un mecanismo mediante el cual puedan realizar las obras y posteriormente esos gastos sean reconocidos dentro de los subsidios de reconstrucción o vivienda nueva, evitando aumentar la carga económica de quienes perdieron sus hogares.
Manizales entra así en una de las etapas más complejas después del terremoto: reconstruir sin repetir los errores del pasado. El desafío no será únicamente recuperar el número de viviendas, comercios y edificaciones que resultaron afectados, sino garantizar que la nueva infraestructura responda a las exigencias técnicas y que las familias reciban acompañamiento para construir de manera segura. La emergencia, aunque todavía no termina, comienza a dar paso a una estrategia de recuperación de largo plazo.
El terremoto deja para Manizales una enorme responsabilidad, pero también una oportunidad para construir una ciudad más preparada y resiliente. Cada vivienda, muro, edificio y proyecto que vuelva a levantarse deberá incorporar las lecciones del 10 de agosto. La meta no es simplemente reconstruir la Manizales que existía antes del terremoto, sino avanzar hacia una ciudad más segura, rigurosa y preparada para enfrentar el próximo sismo.





You must be logged in to post a comment.