Pese a campañas y controles, el uso irresponsable de pólvora continúa generando víctimas durante la temporada decembrina en la capital de Caldas.
La noche del 24 de diciembre, tradicionalmente asociada a la unión familiar y la celebración, volvió a estar marcada en Manizales por un hecho que se repite año tras año: un niño menor de cinco años resultó lesionado por el uso de pólvora. El menor sufrió una quemadura de primer grado en uno de sus brazos, que comprometió cerca del 5 % de su superficie corporal, según confirmó el secretario de Salud Pública, David Gómez.
Aunque el niño fue atendido oportunamente en el Hospital de Caldas y ya se encuentra en casa, el hecho no deja de ser alarmante. No se trata de un caso aislado: con este episodio, ya son siete las personas lesionadas por pólvora en Manizales entre el 1 y el 25 de diciembre, de acuerdo con el sistema de vigilancia de la Secretaría de Salud Pública.
Las cifras evidencian una problemática persistente. Dos de los lesionados son menores de edad y cinco adultos. El 57 % de las lesiones corresponde a quemaduras de primer grado y el 43 % a quemaduras de segundo grado, lo que demuestra que, aunque algunas heridas no sean de máxima gravedad, sí generan afectaciones físicas, emocionales y costos al sistema de salud.
Uno de los aspectos más preocupantes del informe oficial es que cuatro de los siete casos ocurrieron bajo el efecto del alcohol, una combinación que incrementa exponencialmente el riesgo y revela un patrón de irresponsabilidad social que trasciende el simple accidente. La pólvora, lejos de ser un juego, se convierte en un detonante de tragedias cuando se mezcla con consumo de licor y falta de supervisión, especialmente de los niños.
Desde el punto de vista institucional, la Administración Municipal ha adelantado operativos de control que han permitido el decomiso de 2.261 unidades de pólvora, una cifra significativa que demuestra la magnitud del problema y la circulación ilegal de estos elementos. Sin embargo, los casos de personas lesionadas indican que los controles no son suficientes si no van acompañados de un verdadero cambio cultural.
El llamado reiterado de las autoridades a evitar el uso de pólvora y a no descuidar a los menores sigue siendo urgente. La vigilancia permanente y la invitación a denunciar la comercialización o uso de pólvora a través de la línea 123 son herramientas clave, pero la prevención comienza en los hogares.
La situación deja una reflexión clara: la pólvora no es una tradición inofensiva, y mientras se siga normalizando su uso, especialmente en presencia de niños, Manizales continuará sumando cifras que opacan las celebraciones.
La mejor forma de celebrar lo que resta de la temporada de fin de año, es hacerlo sin pólvora y con responsabilidad colectiva.
Balance de quemados por pólvora en Caldas

El Instituto Nacional de Salud reportó seis nuevos casos de personas quemadas por pólvora en Caldas durante la celebración del 25 de diciembre. De los casos registrados, cuatro corresponden a menores de edad y el 100 % fueron catalogados como accidentales.
Los municipios con reportes fueron Manizales, Neira, Risaralda, Chinchiná, Villamaría y Salamina, con un caso en cada localidad.
Entre los lesionados se encuentran tres personas hospitalizadas, incluidos dos menores de edad, y tres casos atendidos de manera ambulatoria. Las lesiones van desde quemaduras de primer grado en cara, manos y tronco, hasta una quemadura de tercer grado en un pie, el caso de mayor gravedad reportado.
Los artefactos involucrados incluyen luces de bengala, cohetes y voladores. En varios de los casos, las personas afectadas se encontraban como observadores, lo que evidencia el riesgo incluso sin manipular directamente la pólvora. Solo dos casos se presentaron durante la manipulación directa de estos elementos.
Las autoridades reiteran el llamado a no usar pólvora, especialmente para proteger a niños, niñas y adolescentes, y recuerdan que su uso sigue siendo una de las principales causas de lesiones durante la temporada decembrina.




