El Once Caldas vivió una noche redonda en Palogrande tras imponerse con autoridad 3-0 sobre Boyacá Chicó, en un partido que combinó fútbol, intensidad y emoción. Más allá de la victoria, la jornada quedó marcada por el gol de Dayro Moreno, quien desde el punto penal selló la goleada y alcanzó un nuevo hito personal. Su anotación no solo aseguró los tres puntos, sino que lo consagró como el máximo goleador histórico del equipo blanco, desatando una celebración inolvidable en Manizales.
La noche del viernes en el estadio Palogrande fue una fiesta desde antes del pitazo inicial. La pólvora iluminó el cielo de Manizales y un humo espeso cubrió por momentos las tribunas mientras el olor a celebración se mezclaba con la ansiedad. Cuando el árbitro dio la orden de inicio, el Once Caldas ya ardía en la cancha frente a Boyacá Chicó, decidido a imponer su ley desde el primer segundo.

El equipo local, con un planteamiento ofensivo de Hernán Darío Herrera, convirtió el arranque en un asedio permanente. Jeffrey Zapata avisó temprano, Jader y Felipe Gómez tejieron jugadas dentro del área y Robert Mejía se adueñó del mediocampo como patrón absoluto. Cada despeje del arquero Emiliano Dennis era apenas una pausa breve antes de otro embate albo. Chicó resistía como podía, acorralado, mientras Palogrande empujaba con cada recuperación y cada centro que surcaba el área visitante.
El gol era cuestión de insistencia y llegó al minuto 36. Un balón lanzado por Dayro Moreno se desvió y dejó servido el escenario para que Zapata apareciera desde atrás y empujara el 1-0, desatando la euforia colectiva. Y cuando el primer tiempo agonizaba, otra jugada que terminó nuevamente en los pies de Zapata, quien logró el segundo y convirtió la superioridad en justicia. El 2-0 era un retrato fiel de lo visto: dominio, intensidad y hambre de gol.
El complemento trajo una leve reacción visitante, incluso con un tiro libre al palo que silenció por un instante las gradas. Pero el Once no perdió el control emocional ni futbolístico. Movió el banco, refrescó líneas y siguió atacando. Un disparo de Mejía volvió a sacudir el vertical y confirmó que el tercero flotaba en el ambiente frío de la noche manizaleña.
Un Gol para la historia
El momento eterno llegó al minuto 46 del segundo tiempo. Michael Barrios cayó en el área y, tras la revisión del VAR, el árbitro señaló el punto penal. Frente al balón se paró Dayro Moreno, remató con serenidad y marcó el 3-0. No fue un gol cualquiera: fue el tanto 172 con la camiseta blanca, el que lo convirtió en el máximo goleador histórico del club. Palogrande explotó en un abrazo colectivo, consciente de estar presenciando una página dorada.
El pitazo final selló una victoria contundente y emotiva. El Once Caldas no solo sumó tres puntos y reafirmó su buen momento en la tabla, sino que regaló a su gente una noche de fútbol vibrante y memoria imborrable. Bajo las luces del Palogrande, el equipo fue dueño absoluto del partido, y Dayro Moreno, eterno artillero, volvió a escribir su nombre con letras gigantes en la historia blanca.
La felicidad de los protagonistas

El Once Caldas no solo celebró una victoria contundente en Palogrande, también vivió una noche cargada de emociones por el nuevo récord de su goleador histórico. Tras el triunfo 3-0 frente a Boyacá Chicó, el técnico y el referente del equipo analizaron lo que significó el partido, tanto en lo colectivo como en lo individual.
El entrenador Hernán Darío Herrera destacó especialmente el rendimiento del primer tiempo. “Fue muy bien jugado, fuimos superiores, tuvimos posesión de balón y atacamos por todos los costados”, aseguró, resaltando la intensidad y el dominio mostrado por su equipo. Sobre el complemento, reconoció que las variantes del Chicó les permitieron recuperar espacios en la mitad del campo, pero valoró la reacción desde el banco: “Hicimos los cambios que nos dieron el resultado para ganar el partido”, puntualizó.
Por su parte, el gran protagonista de la noche, Dayro Moreno, expresó su emoción tras convertirse en el máximo goleador histórico del club. “Muy contento porque lo de hoy es el fruto de 22 años de carrera y agradecido con Dios, mis hijas y el Once Caldas, el equipo de mi vida”, afirmó. El delantero también tuvo palabras para sus compañeros y la afición, a quienes reconoció como parte fundamental de sus logros.
Moreno dejó claro que el objetivo va más allá de las marcas personales. “Ahora queda seguir trabajando porque merecemos levantar otro título y detrás de ese objetivo estamos”, concluyó el atacante, dejando en evidencia que la ambición del Once Caldas sigue intacta tras una noche inolvidable en Manizales.




